Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que peor canta de Europa. Ronco a compás de Martinete.

El pequeño Nicolás

Ya desde niño aparece dando la cara y chupando cámara en algunos reportajes de la televisión. Se le ve colocandose enfrente del objetivo como si le fuera su corta vida en ello hasta que el reportero se fija en él y lo enfoca. Entonces el niño se transforma en una gran sonrisa de complacencia y de felicidad por el triunfo conseguido y responde a las preguntas del reportero con voz engolada y demasiado falsa para su corta edad. Ya parecía un impostor.

Me lo imagino como un niño sin niñez y un joven sin juventud, tan solo coleccionando fotos de si mismo al lado de algún famoso, si es de la política mejor que mejor. No tiene amigos, pero va reuniendo datos de conocidos, anotando sus teléfonos, sus direcciones, sus preferencias, sus aficiones…

En la difícil edad de la adolescencia no parece que le guste mucho la compañía de mujeres salvo si les sirven de gancho o señuelo para cazar alguna presa difícil de conseguir: el hijo de algún famoso político o empresario de éxito, algún joven delfín del partido, un alcalde prometedor…

No pierde mucho tiempo con los estudios y prefiere afiliarse al partido político que considera mas pija y con más proyección social, así pasa a formar parte de las juventudes populares y consigue ser introducido en la FAES así tiene mucho mas fácil retratarse una y otra vez con todos los políticos  del partido, ya sea con selfies o colandose en la fotos colocandose por detrás como si de verdad formara parte del grupo en decenas de actos, conferencias y cocteles. Esa afición de fotografiarse con los que considera importantes se ha convertido ya en una obsesión imposible de controlar, sueña con hacerse fotos hasta con el Rey de España…

En 2011 se matricula en Derecho en CUNEF, pero no asiste a clases, su objetivo sigue siendo “ser alguien importante” o por lo menos aparentarlo. Comienza entonces una enloquecida vida impostada, y apoyandose en los cientos de fotos que tiene junto a políticos y personas conocidas, va construyendo fabulaciones y delirios  megalómanos. Así comienza a hacerse pasar por agente del CSID, por intermediario de importantes políticos y empresarios que le encargaban misiones delicadas de intermediación, por conseguidor de grandes contratos ante empresarios ávidos de contactos en el Gobierno, por asesor del altas personalidades, por recadero real…

Sin duda a engatusado a varios empresarios y políticos que le han abierto sus casas y prestado su confianza. Esto solo le ha servido a Nicolás para aumentar su patológica y perturbada personalidad o personalidades, haciendo que en su mente vayan creciendo como reales confabulaciones y episodios que él enrevesa y alimenta para que parezcan cada vez más tortuosos e incomprensibles, y solo el tiene la solución y la verdad… un delirio patológico que puede terminar en personalidad esquizoide.

Ha actuado como un impostor representando a grandes empresas y al parecer ha intentado sobornos económicos, se ha inventado reuniones de negocio inexistentes, consigue que escoltas y policias lo lleven de viaje a Galicia en coche oficial para reunirse con “un alto cargo de la Nación”, y hasta es invitado a la Coronación de Felipe VI, donde se le ve pegandole un cabezazo al Rey con una enorme sonrisa de satisfación, casi orgásmica. Ha realizado su sueño.

Si ha esto le unimos el afán de las televisiones privadas en remover cualquier asunto por banal que sea y presentarlo como si fuera lo mas grave para el pais que puede suceder, pues ya tenemos creado un culebrón –realitichou- que va a durar lo que las teles quieran que dure mientras tenga audiencia este iluso jovenzuelo al que le están dando el mismo trato que le dan a los “juguetes rotos” tipo Belen Esteban y similares… personajillos de usar y tirar al cabo del tiempo, cuando no aporten audiencia pero dejándolos maltrechos de por vida…

Por su salud mental, espero que todo esto dure lo menos posible y este chaval sea tratado como lo que es: un joven de veinte pocos años que lo que debería de estar haciendo es estudiando, jugando al futbol y saliendo con gente de su edad.




Mi Santoral


San Gregario: Santo muy dado a agruparse con otros compañeros divinos para practicar ciclismo y ayudarles a llegar los primeros a la meta celestial.

San Cochado: Santo mexicano algo simple e inmaduro, falto de un hervor, poco hecho.


San Son: Santo extremadamente fuerte de larga melena, forofo de los ritmos cubanos.


San Itario: Santo con especiales cualidades curativas al cual se le atribuye el descubrimiento del retrete y del bidé.



San Dokan: Santo malayo que comenzó dedicandose a la piratería en los mares de Borneo y acabó en Andalucía donde fue elevado a los altares por sus dirigentes.



San Dunguero: Santo sudamericano lleno de gracia. Y de grasia y salero y de arte del bueno. Era muy aficionado al baile cuando salía en Procesión.


San Dalio: Santo cristiano torturado en Córdoba, el cual fue capturado por Diocleciano debido al calzado veraniego que usaba que no le permitía correr con soltura.

San Guijuelo: Santo varón eremita de un serrano pueblo salmantino que solo se alimentaba de absorver los jugos a productos derivados del cerdo que allí criaban.

San Deces: Santo muy dado a decir paridas y estupideces… del cual yo soy muy devoto, como pueden ustedes observar… 

El Remordimiento

He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.

Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.

Los defraudé. No fui feliz. Cumplida
no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.

Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
La sombra de haber sido un desdichado.

Jorge Luis Borges escribió este poema en 1975 tras la muerte de su madre.  Es una poema muy complejo y difícil de entender para mi.

En él, el poeta se lamenta o quizás siente remordimientos ya que su vida hasta entonces "se aplicó a las simétricas porfías del arte, que entreteje naderías", es decir se había dedicado a escribir y a filosofar, creía haber cometido "el peor pecado que un hombre puede cometer": "no fui feliz". Y por eso parece que abomina de toda su obra: "Que los glaciares del olvido me arrastren y me pierdan, despiadados".

Utiliza el concepto de "Felicidad" en un contexto de tristeza y pérdida de su madre. Difícil decisión.

En realidad Borges es consciente en ese momento de que sus padres "lo engendraron para el juego arriesgado y hermoso de la vida.." pero no cumplió la voluntad de sus padres. ¿No fue valiente? Se sentía desdichado.

A partir de ese momento y hasta 1986 en que murió, no paró de viajar por todo el mundo, yo creo que buscando tierra, agua, aire y fuego... ¿Fue entonces más feliz?

Para mi Jorge Luis Borges es un genio que me abre cada día una puerta distinta para aprender yo a ser feliz.






Hágase la Luz

No se como llegué hasta allí, hasta aquel pasillo oscuro, pero supongo que eran los días de mis primeros pasos sin ayuda de mi tata y supongo que escapé de un cuarto iluminado hasta el corredor que conducía al dormitorio de mis padres. Estoy seguro que ese es el primer recuerdo de mi vida. Tenía menos de dos años.

El sentimiento que recuerdo ahora lo catalogaría de miedo, pero sé que entonces experimente angustia durante unos segundos por primera vez en mi vida. Al final del corto pasillo en penumbras se recortaba iluminada la tranquilidad donde se escuchaban las voces relajadas de mis padres y las risas de mis hermanas gemelas. Haciendo un esfuerzo por no caer anduve aquellos pocos metros tambaleandome, sin llorar pero asustado. Sé que en cuanto aparecí en la luz cesó mi angustia y al momento estaba en la cama de matrimonio entre mis padres, seguro, tranquilo y a salvo.

¿Tenemos en nuestros cromosomas genes que nos hagan sentir durante la infancia miedo a la oscuridad? Es posible que así sea, un instinto de salvación ante lo desconocido, ante las alimañas que se ocultan en la espesura de la noche. ¿O es un sentimiento adquirido desde el nacimiento “gracias” a las advertencias de los padres (y de las tatas en mi caso)? Si a un niño de meses que empieza a gatear y a explorar su mundo cercano se le atemoriza con la oscuridad para tenerlo a la vista siempre, no es improbable que con uno o dos años cuando da sus primeros pasos y se enfrenta de repente a las tinieblas le suceda lo que yo sentí aquel día. ¿Genético o adquirido? Probablemente ambas causas.


Lo que si os puedo asegurar es que ahora a mis cincuenta y ocho años conservo un miedo ancestral a la oscuridad que me produce angustia verdadera. Duermo siempre con la persiana subida, suelo dejar lámparas encendidas por si tengo que moverme por la casa de noche, y si entro en una casa a oscuras me apresuro por encender luces e iluminar mi ámbito. En la ausencia de luz estoy completamente inseguro e inquieto. La luz me calma y me da seguridad.

Hágase la Luz.

Daño social

El cerebro humano funciona de forma diferente al resto del organismo. El entramado neuronal en forma de red tridimensional que forma una nuez de billones de células no solo funciona como un “superórgano” muy superior al mejor ordenador conocido sino que es capaz de fabricar sensaciones físicas complejas a las que llamamos “sentimientos” los cuales nos producen síntomas físicos muy abigarrados y complejos: tranquilidad, alegría, placer, tristeza, inquietud, dolor, etcétera. 

La neurobiologia cerebral se regula por el equilibrio preciso de distintos mediadores químicos: serotonina, dopamina, adrenalina, ácido glutámico, melatonina y otros… unos nos relajan y otros nos preparan para la lucha y el estrés cotidiano. 

La carga genética favorece a unos o a otros, por eso hay temperamentos nerviosos o tranquilos. Nuestro cerebro se comunica con el mundo exterior por los órganos de los sentidos y responde a los estímulos externos de manera eficaz y coherente a nuestra edad, entorno físico, condicionamientos conductuales aprendidos y experiencias previas. No todos reaccionamos igual si pierde nuestro equipo de futbol o si sentimos un dolor de muelas. Quiero decir que los factores externos sociales, laborales y personales hacen que se segreguen más o menos estas sustancias cerebrales.

Desde hace años atiendo en mi consulta cada mes a mas personas que sin tener enfermedades orgánicas padecen síntomas físicos producidos por un desequilibrio de estos mediadores cerebrales que les hacen sentir diversas aflicciones que interpretan como signos de alarma de patologías graves: palpitaciones, opresión de pecho, falta de aire, dolores de cuello, mareos, dispepsias, colitis y otros síntomas diversos y variados. Son los llamados trastornos psicosomáticos. Y casi todos los pacientes que lo padecen tienen en común un alto grado de estrés no bien gestionado que con el tiempo se convierte en un estado de angustia y temores infundados. Es la causa mas frecuente de ansiedad.

Y yo me pregunto: si cualquier problema laboral con cierta repercusión económica puede tener un efecto psicosomático sobre una gran mayoría de personas normales y corrientes, que sufren estrés, ansiedad o animo deprimido y que tal vez precisarán asistencia médica o psicológica originando absentismo laboral, gastos sanitarios, etcétera… ¿que va ocurrir en los próximos meses dada la gran alarma social que se está creando a la vista de las noticias de la corrupción generalizada? 

Creo que estos desalmados protagonistas de corruptelas no solo tienen una responsabilidad con la Justicia o con Hacienda sino también debemos hacerlos responsables de socavar los “pilares básicos de la sociedad”: la salud psicosomática de los ciudadanos que nos indignamos y nos llevamos un sofocón cada vez que nos enteramos de otro “caso” de dilapidación del dinero que tanta falta nos hace para llegar a fin de mes –esto parece el cuento de nunca acabar-  y la mala, malísima, educación que con su ejemplo están dando a la juventud. 

Y este delito nunca prescribe, señores míos corruptos... ni aunque se lo lleven ustedes a Andorra…