Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Playas basurero

Otro año más me reconcomo por dentro debido al cabreo que tengo después de estos primeros días de playa. Porque es que no es normal la cantidad de basura que adornan estas santísimas playas de mi querida Huelva. Y la culpa no se la debemos atribuir a los Ayuntamientos ni a la Diputación ni a los “honrados políticos” de la Junta ni al Sursum Corda. La culpa de que las playas estén sucias sucísimas como un vertedero es de los ciudadanos que somos los responsables y que arrojamos nuestras miserias a la arena como si esta fuera un enorme basurero.

Y tengo que decir con gran pena que no ocurre igual en otras playas de Andalucía. O si no vayan ustedes señores playistas onubenses a las playas de Cádiz, de Málaga, de Granada o de Almería y verán ustedes como casi nadie tira una colilla, un papel, un plástico o restos de comida en la arena. Verán ustedes como recogen cada cual su basura y la depositan en los contenedores adecuados cuando se marchan.

Este es un gran defecto que tenemos los usuarios de las más bonitas playas de España como son estas playas de Huelva; ya sean bañistas de playa o aficionados a la pesca desde la playa o embarcados: todos dejan rastro en forma de basura.

Veo a diario como familias enteras se dejan “olvidadas” en la arena de la playa restos de comidas y bolsas de basura variadas que el viento y el agua dispersarán y será imposible recogerlas. Veo como cientos de personas que acuden todos los días a la playa son incapaces de recoger y guardar restos de plásticos, latas, papeles, etc.. “porque ellos no lo han tirado”… ¡Que falta de educación!

Se me cae la cara de vergüenza cuando traigo un amigo a mi paraíso particular - estoy hablando de la Flecha de Nueva Umbría, declarada paraje natural- y en esta playa salvaje y preciosa encontramos kilos y kilos de basura asquerosa que lleva años y años sin ser recogida: colchones viejos, electrodomésticos, neumáticos, latas de aceite, plásticos de todo tipo. ¿Porque tanta suciedad y basura en este tesoro único en Europa? Y la misma basura encontramos en las playas maravillosas que van desde el Coto de Doñana a Mazagón,  Punta Umbría, El Rompido, La Antilla, Isla Cristina y Ayamonte. Tristemente me atrevo a apostar a que son las mas sucias y las más antihigiénicas, las menos ecológicas y las mas contaminadas de España.

No se como concienciar a los que acuden a estas playas para que no dejen rastro de su paso por ellas. Pero creo que deben saber que una sola colilla de cigarrillo que un niño se trague puede causarle trastornos gástricos y cardiacos por la nicotina. Que los resto de comida podrida son nidos de bacterias infecciosas que pueden producir dermatitis e infecciones, que los plásticos son mortales para muchas aves y peces, que las latas se oxidan y envenenan el agua del mar con metales pesados que pasan a los peces y a los crustáceos que luego nos comemos, que los cristales y vidrios rotos producen cortes y heridas…

Desde luego no creo que con esta entrada de El Dispensario consiga concienciar a muchos de estos bañistas ensuciadores playeros, pero si ustedes fueran tan amables y le dieran publicidad a esta queja que tanto me disgusta publicar -pero que no tengo más remedio pues me lo exige mi conciencia y la vergüenza que paso cuando convido a alguien a que conozca las playas de mi entorno- e hiciéramos llegar a los políticos correspondientes, “Consejería de Medio Ambiente” supongo, y a aquellos que dirigen los periódicos y los medios de comunicación la necesidad de “educar” a los usuarios de estas benditas playas de Huelva en el mantenimiento ecológico y limpieza de nuestra costa…

Yo les quedaría eternamente agradecido.



Respuesta a Diego Cañamero

Carta de respuesta a Diego Cañamero

En unas manifestaciones publicadas por el señor Diego Cañamero en el Diario El Mundo el 21/06/16 se lee: con tres meses llegó al cortijo La Abundancia, de los Pareja-Obregón, en la marisma sevillana de Isla Mayor (entonces Villafranco del Guadalquivir), donde su padre era el mayoral. Y el señor Diego Cañamero acusa: "Yo he vivido Los santos inocentes. Con cinco años los señoritos me llevaban de perro a recoger las aves que cazaban. Era enero y me metía en el agua con escarcha a las siete de la mañana" y añade "Empecé a los ocho años, cobrando 30 pesetas al día por trabajar de sol a sol espantando con un palo a los pájaros en los planteros de arroz para que no se lo comieran".

Ejerzo mi derecho de réplica:

En los años 60 en la finca de La Abundacia pastaban los toros de Concha y Sierra y el padre del señor Cañamero fue empleado como vaquero, por lo que se le asignó vivienda dentro del cortijo donde vivía con su esposa y su hijo. La escuela de Villafranco del Guadalquivir (ahora Isla Mayor) estaba a unos dos kilómetros y asistian con normalidad los hijos de otros empleados del cortijo. Otra parte de la finca estaba dedicada al cultivo de arroz y por aquellos años las faenas se hacian a mano por lo que se generaba muchos jornales.

En mi familia estamos orgullosos de la relación que hemos tenido siempre con los empleados en la ganadería y trabajadores del campo de La Abundancia, de Los Cerros, de La Alegría, y así lo pueden atestiguar las familias de los fieles Ricardo y Lucas, de Benito Quinta, Pepe “de la Vaquera”, de José el guarda, de Diego el mayoral… Buenos hombres de Aznalcazar, de Gines, de La Puebla, de Gerena. No se corte y pregunte usted por ellos señor Cañamero.

No entiendo como a una familia que dió trabajo a su padre puede usted (intentar) ofenderla  de esa manera tan torticera y con tanto odio reconcentrado.

Dice usted poco más o menos que fue maltratado por tener que cobrar los pájaros que mataban los señoritos. Estos señoritos a los que usted se refiere eran mi padre y sus hermanos Joaquin, Juan de Dios y Manuel, supongo.

Mire señor Cañamero, usted nació en1956, igual que yo. Y la verdad sea dicha yo no lo recuerdo haciendo “de perro” como afirma por una sencilla razón: "el perro" era yo. 

Desde que tengo recuerdos tanto mis primos Joaquín, Juande, Martín, Diego, mi hermano José María y yo mismo hemos sido los que hemos ido de cacería con nuestros padres y los que hemos "cobrado" siempre los pájaros. Nosotros los hijos de “los señoritos” hemos sido los que nos hemos metido en el agua y en los fangales, y nos hemos arañado con las zarzas, los que hemos pelado los pajaros con las manos heladas y los que hemos sido a mucha honra los “perros” de nuestro mayores. Y no una vez ni dos, sino años y años, disfrutando con nuestros primos y nuestros padres.

De hecho señor Cañamero mi oido izquierdo es testigo sordo de lo que le escribo, demasiados tiros desde muy pequeño.

Tengo la misma edad que usted señor Cañamero. Y yo no lo recuerdo a usted, ni ninguno de nosotros. Así que no vaya usted haciendo demagogia barata a costa de quien le ofrecío un empleo a su padre, el cual nos merece todo nuestros respetos y cariñoso recuerdo.

Señor Cañamero: es usted un desagradecido (por no decir un embustero).


La Cultura

Según la definición del Diccionario Enciclopédico Espasa-Calpe –undécima edición de 1987- que le compré un año más tarde absolutamente abducido a un vendedor que llamó al timbre de mi casa a cara descubierta y que con preámbulos embaucadores y sortilegios de adivino me anunció que la adquisición de los veinticuatro tomos sería una de las compras mas edificantes y provechosas que haría en mi vida y que dejar pasar aquella oportunidad de ser una persona culta para el resto de mis días no tenía precio, porque en aquellos tomos se resumía el conocimiento de la Humanidad entera poco menos que para mi y solo para mi si era capaz de leer cada día unas cuantas definiciones y referencias, si me detenía a observar con atención las escogidas reproducciones y los fieles mapas geográficos, las fotos y resúmenes de las características principales de todos los países y además, guardándome para el final la gran sorpresa -el truco definitivo que haría desaparecer mi recelo de pagano en cómodas mensualidades sin intereses- me notificó con grandes aspavientos y parafernalia teatral el premio adicional añadido al firmar las “letras de cambio” a cambio de aquel crisol de sabiduría: un horno microondas, maravilla de la técnica de los ingenieros mas cualificados de los Estados Unidos de América del Norte.

No me negarán ustedes que tuve una gran suerte aquel día. Inconscientemente adquirí los basamentos de la sabiduría de los años futuros en forma de una completa información del pasado resumida en aquel Diccionario Enciclopédico encuadernado en polipiel marrón con bellísimas letras doradas, abundantes ilustraciones antiguas y artículos algo desfasados pero conteniendo sabiduría y conocimiento a raudales, además de un regalo irrenunciable, un prodigio de la física cuántica consistente en un artilugio poco menos que supercalifragilistico en el que se calentaban sin fuego ni llama los biberones y los potitos de mis niños como por arte de birlibirloque, tan solo con darle a un botóncito…

Literatura y Ciencia en la maravillosa profesión de un vendedor charlatán que sabía más que Briján.  Buen ejemplo de Cultura.

Porque la Cultura debe ser eso, nunca despreciar los conocimientos adquiridos en el pasado por nuestros predecesores, tener los sentidos bien dispuestos para comprender de lo que sucede en el presente y ser curiosos para abrir nuestra mente al futuro.

Por eso los humanos desde que tenemos raciocinio nos hemos ido interesando por la Historia, la Escritura, la Antropología, la Filosofía, la Ciencia, la Literatura, la Música, la Pintura, la Arquitectura… pero no podemos olvidarnos de lo que nos enriquece el conocimiento de la Naturaleza, la Geografía, la Biología, la Cosmología, la Religión, la Poesía…

La Cultura es Conocimiento como muy bien explicaba Felipe Fernadez-Armesto hace pocos días en las páginas de ABC Cultural. Y la gestión correcta del conocimiento adquirido es lo que aporta la cualidad de “culto” a la persona. Porque tener mucha sabiduría e información y no saber (o no querer) trasmitirla es desperdiciar la más valiosa energía natural, positiva y no contaminante, la entropía, la luz… Iluminar es sinónimo de enseñar.

Reconocemos a los sabios no tanto por lo que saben sino por la facilidad con la que son capaces de transmitir sus conocimientos. Desde Pitágoras, Sócrates, Platón, Aristóteles, hasta Leonardo Da Vinci, Miguel Angel, Galileo, Newton, Copérnico, Kant, Mozart, Beethoven, Darwin, Edison y ultimamente Tesla, Rutherford, Einstein, Hawking, Gates y otros más que nos han ido abriendo los ojos al Conocimiento a veces incluso a costa de su propia vida.

Debemos utilizar las nuevas tecnologías de forma sensata y lógica para sacarles el máximo partido en nuestra continua formación Humanística, no para convertirnos en esclavos sumisos de las redes sociales y juegos alienantes.

La Literatura es un ejemplo de cómo se entiende la cultura en los tiempos actuales, en un pequeño artilugio caben cientos de libros, si, pero los libros hay que leerlos, no basta con almacenarlos en megabites.

La Ciencia está al alcance de quien sepa buscar en ella para abrirnos los ojos a un mundo mágico, incluso mas fantástico que el de Harry Potter, pero real.

Las Bellas Artes nos aportan un plus de distinción antropológica. La emoción sentimental de la Música, la Pintura, La Arquitectura, la Poesía actúan como bálsamo de fierabrás en nuestra mente preparándonos para ser instruidos cada vez más y mas. El Arte llama la puerta de nuestro cerebro y debemos dejarlo pasar sin dudarlo, aunque a veces no lo comprendamos.

La Filosofía busca respuestas en la Curiosidad ancestral del ser humano. ¿Por qué? Es la pregunta fundamental de nuestra existencia, quizás sea esa búsqueda del “por qué” lo que da sentido a nuestra vida. Muchas personas buscan y encuentran la respuesta en la Religión.

Considero absurdo cerrar los ojos al Conocimiento y optar por pasar por la vida dando vueltas a la noria sin ver mas allá que el culo del burro que tenemos delante. Incluso la persona con menos opciones de acceso a la enseñanza y formación cultural -ya sea por cuestiones geográficas, sociales o económicas- siempre tendrá la opción de la observación del mundo que le rodea y no me cabe la menor dudad que de ahí parte la intuición, que no es otra cosa que la Cultura más básica pero más valiosa que existe. Esa persona observadora e intuitiva será capaz de instruir a otras convirtiéndose en un Maestro. Y así sucesivamente. Cerrar los ojos a esa cadena de información es dar un paso atrás en la evolución.

Y no puedo olvidarme de nuestros “honrados gobernantes” y de la poquísima importancia que le dan a la Cultura, empezando por los planes educativos tan estrafalarios de nuestros jóvenes -adaptados a los intereses políticos de cada región española- y terminando por confundir a diario las témporas ayunadoras con el culo del burro antes mencionado. Un disparate señores.

Bueno, pues como quería decir antes de distraerme, la definición de Cultura de mi querido y anticuado Espasa-Calpe dice así: “Fig; Resultado o efecto de cultivar los conocimientos humanos y de afinarse por medio del ejercicio las cualidades intelectuales del hombre.” Y añade: “Conjunto de conocimientos que se considera indispensable para toda persona. Comprende fundamentalmente lectura, escritura y aritmética, más nociones básicas de geometría, geografía, historia y ciencias físico-naturales”

Pues manos a la obra. ¡Y todos por igual, valientes!

Publicado en Tribuna Abierta de ABC de Sevilla el 24/06/16



¡Vamos a la playa!

En contra de lo que ustedes puedan pensar yo creo que un día de playa ha de tomarse muy en serio “sanitariamente” hablando pues puede ser motivo de riesgos variados para nuestra salud.

Me refiero a ese día de playa que todo hemos “padecido” en alguna ocasión que incluye unas siete u ocho horas de estancia sobre la arena de la playa, pertrechados con sombrilla, sillas plegables, neveras llenas de birras y de tinto de verano, refrescos, picadillos, tortillas, bocadillos, sandia y yogures de colorines para los niños, galletas, chocolate y helados para merendar o cualquier chuchería ustedes puedan imaginar.

Y sabemos los médicos que de estos días tan especiales suelen derivarse con frecuencia consultas médicas, a veces a Urgencias esa misma noche…

Los principales afectados suelen ser los niños o las personas mayores. Y los “enemigos” de los que tenemos que defendernos son: el sol, el alcohol, las indigestiones y las imprudencias dentro del agua.

El sol es una bomba de relojería sobre nuestra epidermis. Las primeras exposiciones del año –que se dan en estas fechas- de nuestra piel desnuda a los rayos solares son las más peligrosas. La piel todavía no esta preparada para recibir tanta energía calorífica y va absorbiendo radiación ultravioleta (UVA) que en pocas horas provocará cuadros graves de quemaduras solares, insolaciones y golpes de calor. Ya digo que los niños son los mas afectados porque no paran de jugar y de bañarse.

 Es muy importante proteger con cremas adecuadas con filtros anti-rayos UVA el cuerpo entero antes de exponerse al sol y después de cada baño, pero lo mejor es usar una camisa blanca de mangas largas y una gorrita sobre todo en las horas más peligrosas, entre las doce y las cinco de la tarde. Esto evita noches de llanto y calenturas por las quemaduras solares.

Los adultos, aunque a primera hora se dan (nos demos) un paseíto tonificador metiendo barriga, son más aficionados a la sombrilla y a la nevera. Sobre todo a la nevera repleta de botellines helados, fino o manzanilla, tinto de verano y tapas, muchas tapas de laterío variado, el picadillo de tomate con la tortilla de papas, el bistec empanao, quizá la barbacoa de asadas sardinas o de otras viandas a la brasa. El asunto es que cuando nos damos cuenta llevamos comiendo y bebiendo dos o tres horas sin solución de continuidad, y es en ese momento cuando alguien dice “que calor mas grande, ahora es el momento de darse un refrescón…” y es justo entonces, a las cuatro y media de la tarde y a cuarenta grados centígrados, con la barriga llena de dos o tres kilos de comida y bebida, cuando no se nos ocurre otra gracia que dar una carrerita y tirarnos de golpe y porrazo al agua que esta fresquita… Lo mas probable es que el corte de digestión sea inevitable y el susto de campeonato. Durante la digestión y sobre todo si hay alcohol por medio, donde mejor está una criaturita es tumbado y roncando, ya sea sobre una toalla de playa o en el sofalito de su casa. Ahí casi no corre peligro.

Otro grave peligro es el desconocimiento de la playa donde nos bañemos. Introducirse en el agua del mar para darse un baño ha de ser una decisión meditada. ¿Sabe usted nadar? ¿Conoce usted la zona de baño? Tenemos que hacer caso de las banderas y señales visuales, de las zonas acotadas para bañistas o para embarcaciones, no bañarse ni tirarse de cabeza en zonas de rocas, conocer las corrientes, la resaca (no del alcohol) de las olas, no alejarse de la orilla  nunca y menos en solitario. En definitiva, no hacer el tonto en bañador.

Lo mejor es ser muy prudentes y aclimatarse al agua poco a poco, sin perder pie y siempre en las zonas permitidas y con bañistas a la vista.

Bueno pues espero que ustedes hayan disfrutado sin problemas de este día de playa tan intenso, que tengan una feliz vuelta a casa sin atascos traicioneros y sin averías vehiculares, que esa es otra…

Y hasta la próxima, si Dios quiere.