Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

ESTRES Y ANSIEDAD (1)



Pasaron los Reyes Magos y después de ser tan generosos con los más pequeños, para la gran mayoría de españolitos de a pie empieza la famosa Cuesta de Enero…. Que nombre más bien puesto! Un mes que parece que no va a terminar nunca, el sueldo casi pulido, las tarjetas de crédito chamuscadas, la nevera y la despensa llena  de sobras que engordan una barbaridad: polvorones, licores, turrón….. las barrigas gordas, las caras llenas y  las mollas lustrosas.
En estos días los médicos notamos que empiezan a llegar a las consultas unos pacientes con unos síntomas muy similares: una sensación especial de desasosiego interior, una vaga inquietud cuando piensan en el futuro, falta de confianza en si mismos, dificultad para relajarse y desconectar, es decir, estados de ánimo alterados, que producen síntomas físicos: dificultad para dormir o bien despertar precoz, cansancio por las mañanas, dificultad de concentración, dolores de cabeza y tensión en el cuello, a veces sensación de inestabilidad o mareos y otros síntomas que no quiero relatar para no dar ideas. ¿Qué es esto?
Casi con toda seguridad me atrevo a diagnosticar estos casos como cuadros de estrés.
Incertidumbre laboral, inseguridad económica, responsabilidad exagerada familiar o problemas de índole personal, son coadyuvantes de esta situación, que si se mantiene durante tiempo y no sabemos encauzarla debidamente puede predisponer a estos pacientes sometidos a estrés crónico a padecer cuadros de ansiedad.
El estrés no es necesariamente perjudicial ni negativo. A veces es necesario alcanzar un cierto nivel de estrés ya sea desarrollando nuestra actividad laboral, practicando algún deporte o en los procesos de creación intelectual o artística. Nos hace estar mas atentos, más concentrados, más ágiles, más creativos. Pero debe ser una reacción temporal y autolimitada a ciertas actividades, no debe convertirse en un estado de ánimo habitual; no debemos tener estrés cuando estamos sentados en nuestra casa viendo como los ñus se meten otra vez en el dichoso río de los cocodrilos.
El estrés debe ser nuestro aliado, nunca nuestro adversario. Saber reconocerlo, adaptarlo a nuestras necesidades y desprendernos de el en el momento adecuado, igual que nos quitamos el impermeable cuando escampa y lo colgamos para volver a usarlo cuando llueva.
Continuaré.

4 comentarios:

  1. Un fuerte abrazo Celso. Y felicidades.

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  2. Gracias Javier, felicidades a ti por tus Cuadernos. Intento dejarte alguna entrada pero no se como hacerlo... soy novato en estas lides...
    Un abrazo.

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  3. Si a la perspectiva psicosomática, le añadimos la filosófica, tenemos otro padecimiento próximo, la ANGUSTIA EXISTENCIAL, que también se puede afrontar echándole narices a la vida, trabajando en lo que nos gusta, con mucho humor y sobre todo, rodeándose de buen@s amig@s. Muchos besos! Ana Guil.

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  4. Se nota en sus comentarios lo que vale usted Dra. Guil. Muchas gracias mi amiga!!!!

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