Casos Clínicos

Mi foto
Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

VOCES DE ULTRATUMBA

Se llamaba Paco, era uno de los mejores amigos de mi padre y de mi tío Manolo (como eran los dos hermanos pequeños de su familia, siempre andaban juntos). Paco era un señor excepcional, trabajador infatigable desde joven, había sido chofer de Manolete, después llegó a ser Jefe de Talleres de una gran marca de coches. Era de los mejores en su oficio, un excepcional mecánico y un apasionado de hacer las cosas ordenadas y meticulosamente, sus trabajos eran obras de orfebrería. Yo lo recuerdo desde que nací, siempre con nosotros. Cuando terminaba su jornada laboral se pasaba por el garaje de mi padre y siempre andaba enredando con algún motor viejo de taxi (casi siempre Perkins) que mano a mano con Andrés, el mecánico nuestro, convertían en fantásticos motores marinos, que luego instalaban en barcos de amigos y conocidos con un resultado extraordinario.
Siguiendo los consejos de Manolo y Celso, que le consiguieron una parcelita, se construyó una bonita casa en El Rompido, allá por los años setenta y tantos. Paco era muy sensato, tranquilo, servicial, educado, nunca se enfadaba y, porqué no decirlo, estaba muy agradecido a mi tío Manolo y a mi padre; era lo que se podía llamar un amigo incondicional. No había en nuestra familia ninguna reunión o fiesta o celebración, en la que no estuviera Paco con su familia, como uno más de nosotros.
Pero Paco tenía un pequeño defecto: las paellas. En mi familia es muy típico eso de que cuando llega el mediodía y si no está cayendo una tormenta de granizos con rayos y truenos (que nos dá mucho miedo), casi siempre a alguno se le ocurre organizar un guisote y una reunión, con lo que haya. El arroz es muy socorrido para estos casos (Véase Arroz Contra Infartos).
Bueno, pues al bueno de Paco alguien lo debió de decir alguna vez que hiciera una paella y desgraciadamente le salió buena. Se aficionó a las paellas, al principio cuando se lo pedíamos, porque siempre estaba dispuesto a agradar, y al poco tiempo de forma compulsiva. Los primeros años tenía su gracia, pero ya hubo un momento que andaba con la paella, las cajas de especias y los ingredientes en el maletero del coche, y si te descuidabas te hacía una paella a la salida de misa. Como era tan buena persona, nadie le decía nunca nada, nos tragábamos las paellas una tras otra sin rechistar y él cada vez se venía más arriba y hacía los arroces mas sofisticados. (Recuerdo una incomible paella con Pipermint…)
Por aquel tiempo -hablo de un verano de finales de los ochenta- mi tío Manolo estaba dedicado a la grabación de fenómenos paranormales (yo no lo veo tan raro…) y tenía la teoría de que las voces de los antepasados, como son ondas sonoras, siguen vagando por todas partes y se pueden registrar y reproducir; tan solo había que tener los instrumentos adecuados. Se compró los mejores grabadores de sonido del mercado, micrófonos supersensibles, amplificadores, ecualizadores, etc, y todo este aparataje lo instalaba en una forestal entre Cartaya y El Rompido, en un paraje salvaje, y lo dejaba grabando noche tras noche. Después durante el día, cuando estábamos tomando una cerveza o cocinando alegremente, reproducía lo grabado con la esperanza de haber capturado, grabado y poder oír voces del pasado. Ni que decir tiene que metió a Paco en este lío desde el primer momento y el gran buenazo se aficionó sin el menor problema. Los días pasaban y no se grababa absolutamente nada… solo viento, ramas al moverse, a veces  una lechuza o un animal nocturno. Mi padre más incrédulo se abstenía y no hacía comentarios.
Con el paso de las semanas fue decayendo el ánimo de mi tío Manolo, pero no el de Paco, que cogió el testigo de las grabaciones nocturnas y casi todos los días nos “deleitaba” con una paella mientras dejada sonando la grabación de la noche anterior.
Creo que era un sábado y en Las Carmen había mucha gente. Paco ya había iniciado su parafernalia arrocera, y los altavoces habían empezado a susurrar silencios como casi todos los días. Cervezas frías, aceitunas, charlas, risas. Mi tío Manolo y mi padre acababan de llegar del barco, se habían ido muy temprano y la pesca era buena, robalos, bailas y un par de hermosas doradas… todo normal.
De pronto comienza a oírse un susurro distinto a los demás. Al principio no nos dimos cuenta, pero era un ruido diferente, no era el viento y las ramas, parecía un lamento, una súplica. Silencio espectante y todos acercandonos a los altavoces. Nada…silencio. ¡De nuevo el sonido! Muy débil, pero parecía la voz de un niño, ¿qué dice? Callarse! Empieza a oirse un susurro incomprensible “..aacc..cooo… aaaccc..oooo….” Paco no quita la oreja del altavoz. Se va definiendo lentamente una voz del más allá, de ultratumba: “…. Acooooo… acooooo...”. Cada vez mas claro: “… Paacoooo, no haga mas paeeella….”
Mi padre y mi tío Manolo habían desaparecido como por ensalmo.
En memoria de nuestro amigo y hermano P.A.

15 comentarios:

  1. Todo verdad, ¿Porqué echarían a correr mi padre y mi tío Manolo.......?,vaya dos..

    ResponderEliminar
  2. Cada vez escribes mejor, Celso. No dejes de contar historias de la familia en este blog. Como el libro que debes hacer, pero por entregas. ¡Ah!, y tengo más datos sobre las suripantas que he mirado en "El porqué de los dichos" de José María Iribarren, incluida otra version del trabalenguas, distinta de la que das. Según este libro no cuadran del todo las fechas del estreno de "El Joven Telemaco" con la aparicion de Doña Celsa. Llamame y te lo comento.- TU PACIENTE QUE TE LEE TODOS LOS DIAS Y NO PACIENTEMENTE, SINO CON GUSTO

    ResponderEliminar
  3. ana pareja- obregón prieto28/1/11 15:43

    ¿Y la sevillana que se " coló" en la cinta de Los Indios Tabajara?...se puede contar- "cantar"???????........esque me río sola a carcajadas!!!!!!!!

    ResponderEliminar
  4. Javier Sánchez28/1/11 20:03

    Me ha encantado Celso, genial.

    ResponderEliminar
  5. CELSO POR FAVOR TU TAMPOCO HAGAS MAS PAELLAS.

    ResponderEliminar
  6. jajajajajaj eso ha sido lo mejor del blog,
    jajajajjaja, quien sea lo conoce muy bien,
    buenisimoooooo

    ResponderEliminar
  7. Ojú Celso, eso tiene arte en cantidad. Yo tengo una anecdota muy parecida, pero el espíritu que se hizo presente, en la grabación que yo digo, tenía mucha más mala lengua.
    Saludos

    ResponderEliminar
  8. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
  9. Por favor vamos entre todos a intentar no publicar comentarios que puedan herir sentimientos de otras personas, no es el objietvo de este Blog.
    Muchas Gracias.

    ResponderEliminar
  10. pues a mi me han herido los sentimientos, me han llamado "pajillero" simplemente porque buscaba ayuda para mi problema, aunque ya dije que para mi no era ningún problema, sino todo lo contrario...

    ResponderEliminar
  11. CELSO COMO SIEMPRE ERES UNICO SIGUE CON ESTO POR FAVOR ME RIO MUCHISIMO Y FALTA NOS HACE A TODOS UN POCO DE HUMOR DER GUENO

    ResponderEliminar
  12. Bueno, he querido entrar en el apartado de éste blog en "AMIGOS QUE SE FUERON", y he querido hacerlo en ésta anécdota del Rompido, porque la amiga que se ha ido tiene que ver mucho con todo ésto.
    Su padre Pedro Toronjo fue íntimo amigo de mi padre, se decían hermanos.
    Ella se llamaba Ana Francisca Toronjo, ha muerto hoy viernes santo con cincuenta años de edad, deja dos hijos mellizos de diez años.
    Ha sufrido y ha sido valiente. Hoy he abrazado a su madre sentada frente a su hija, ya sin vida.
    Descansa en paz Ana Francis, mujer buena, guapa, madre y con mucho señorío....Como toda su familia.

    ResponderEliminar
  13. Dolor por la muerte de Ana Francis.
    Tengo que contar como es esta familia de Buena Gente, Pedro Toronjo y Manoli, y sus hijos Antonio, Ana (q.e.p.d.) y Javier, nos hemos criado juntos en El Rompido.
    Pedro y mi padre "su hermano Celso", no dejaron nunca que pasara un día de sus vidas sin hacer algo grande: contar embustes, cantar, hacer pan frito, pescar, tomar una cerveza, dormir la siesta, hacer otra vez un arroz en la cocina a las seis de la tarde, volver a pescar la más grande corvina, tocar la guitarra, cantar los mejores fandangos de Alosno,reirse de ellos mismos... vivir como hombres buenos.
    Se murió Pedro Toronjo, y ahora, cuando no le tocaba ni mucho menos, se ha muerto nuestra hermana Ana Francis.
    Dios los tiene en su Gloria.

    ResponderEliminar
  14. Ayer le dí un abrazo a una madre y abuela que acaba de perder a una hija de cincuenta años. Lloré con lágrimas que salían de mis ojos, de mi corazón y de toda mi alma. ¡Descansa en paz querida Ana Francis!.

    ResponderEliminar
  15. Concha Pareja-Obregón Lopez-pazo23/4/11 21:39

    ¡Perdón, pero no he escrito correctamente mi nombre!.

    ResponderEliminar

Para hace comentarios libremente has de tener una cuenta de Google: loquesea@gmail.com
Solo se tarda un minuto, si acaso.
GRACIAS COLEGAS.