Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

PORTACELI


Fue mi Colegio desde 1964 hasta 1972. Entré en Media, recién cumplidos los ocho años. Desde ese momento mi vida empezó a cambiar, se puede decir que poco a poco dejé de ser un niño chico y empecé a convertirme en un niño grande. Recuerdo que mi madre me dejó ir y volver solo desde el primer día, bueno, acompañado por mi amigo Escribano, que estaba en mi clase. Mi primer profesor fue Don Juan Martagón, un hombre bueno, un buen maestro. Eramos como una gran familia de compañeros de clase, todos con babi celeste, nuevos amigos cada día, profesores y curas siempre pendientes de nosotros. El Padre Fuentes, nuestro director de Primaria, con los pelos de punta, era de Huelva y mi madre lo conocía.  Le besabamos el anillo al llegar al colegio por las mañanas.
Los sábados por la mañana teníamos clase y después la misa solemne en la Capilla, todo el Colegio, con el uniforme de los pantalones grises y la chaqueta Burdeos con el escudo, y la corbata plateada con la gomilla. Don Angel tocando el órgano y el coro cantando como los ángeles. Todavía debe haber bancos con mis iniciales grabadas. Al final se cantaba el Himno del Colegio: “Corazón Inmaculado, que nunca podré olvidar, Virgen, que como una estrella, me alumbras desde ese Altar…” Aún me emociono cuando lo canto.
Me impresionaban aquellos pasillos largos con tantas clases; las bancas de madera con sus tapaderas, el estrado de tablones, la gran pizarra, la tiza y el borrador. Los recreos en aquellos campos de futbol enormes donde pasé muchos de los mejores ratos de mi infancia. La campana verde que anunciaba la vuelta a clase. Mi primer equipo de futbol, El Giralda, con camisetas coloradas. Las clases de gimnasia, saltando el potro o el plinto. Los internos, que me daban mucha pena que no salieran del colegio. Los gratuitos, a los que veíamos de lejos con sus babis de rayas. La basílica , donde entre sus muros todos nos fumamos los primeros cigarrillos. La piscina en verano… un paraiso.
Entonces un curso completo duraba media vida, las vacaciones de Navidad eran algo muy lejano, parecía que no llegaban nunca. Hasta el 21 de diciembre no teníamos vacaciones y empezaba la Navidad. Pasábamos todo el día en la calle, bien abrigados. Interminables partidos de futbol por las mañanas. Por las tardes hacíamos candelas en los montones de lo que hoy es la calle San Francisco Javier. Triquitraques y petardos. Había pavos en la Gran Plaza.
La cabalgata de los Reyes Magos por la Puerta La Carne. La noche más larga y la mañana más esperada, el silbido de mi padre, las muñecas de mis hermanas, los balones, las raquetas de tenis, el fuerte de mi hermano Jóse, el scalextric… Mi especialidad era desmontar inmediatamente los juguetes para ver que pasaba por dentro. Me acuerdo del Tiburón Citroen Payá, que se guiaba con un mando unido al coche por un cable.
La vuelta la colegio entrábamos de noche y salíamos de noche. A veces castigado a “estudio” hasta las ocho, o los sábados por la tarde y domingos por la mañana. Las tardes se iban aclarando, la luz se aferraba al día, hasta que llegaba la Semana Santa. Me encantaba la Semana Santa porque nos llevaban a El Rompido. Yo no ví una Procesión hasta los catorce o quince años. Nunca salí de nazareno, no puedo estar encerrado ni agobiado entre la multitud, soy de espacios abiertos y de caras descubiertas.
La Feria en El Prado, la calle del infierno, nuestra caseta soleada. La tata Teresa (que se acaba de morir, descanse en paz) era la tata de mis primos los hijos de tio Manolo y tia Carmen. Se acababan de mudar desde Castilleja a Sevilla, a Eduardo Dato, Oscar Carballo (Coibesa), enfrente del colégio. No conocía absolutamente nada de Sevilla y nos tenía que llevar en táxi de vuelta a casa, después de los payasos de la caseta del Circulo de Labradores. Mi tío Manolo le dijo: “tata le dices al taxista que te lleve a Oscar Carballo, acuerdate, Oscar Carballo”. Paró un taxi, siete u ocho niños empetados, se monta la tata al lado del conductor y le dice muy seria: ¡ Ajorca caballo !  todavía no sé como el buen hombre nos trajo a casa…..

16 comentarios:

  1. Celso, que recuerdos más bonitos y que bien contados! La verdad es que a mi me pasa como a tí, me acuerdo con más detalle de mi niñez, que de cosas que me pasaron antes de ayer.
    Un beso. Delia.

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  2. Qué cantidad de recuerdos, Celso, y que bien los cuentas… Entrañable el recuerdo de la tata Teresa. Parece que la estoy viendo, con su pelo corto blanco, en la cocina de Heliópolis preparando la comida y lidiando con todos los niños que por allí entrábamos y salíamos… Y en El Rompido, con una de tantas corvinas que le traía tu tío Manolo y ella le sacaba jugo haciéndola de mil maneras, a la marinera, frita, hervida en aliño, para las sopas… Muy bueno el golpe de “Ajorca Caballo…”, jajajaja. Descanse en paz. Un abrazo.

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  3. También eran amigos nuestros Los Tobaruela. Su tata Paca era de la pandilla de la Meme y Teresa, del campito, ésta era una mujer increible, buena a rabiar pero no se cortaba nada, decía todo lo que se le pasaba por la cabeza. Los tabaruela eran estupendos, Paquita amiga de Pilar y Juan Antonio y Juli amigos de Josemari y tuyos, Celso. Paca hablaba fatal y al padre de familia le decía Don Guan. Tengo que decir, porque eso no tiene importancia, que era completa y absolutamente bizca.. y graciosísima. Una feria también nos tenían que traer de vuelta a casa en taxi. Nos metimos con la tata Meme y algún Tobaruela en el coche, Paca estaba hasta el gorro de feria y de niños...era muy mal habladilla, cuando ya estábamos todos montados, el taxista preguntó, ¿dónde los llevo?, Paca desde fuera porque no cabía en el taxi dijo sin pensárselo (y perdón)...a tomar por culo....mi tata por poco no se muere del sofocón..

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  4. Anónimo7/3/11 10:18

    Celso, quiero decirte que, además de mí; de todos nosotros, tienes otro admirador y seguidor de tu blog: tu cuñado Enrique, mi marido. Le encanta cómo escribes y todo lo que escribes, sobre todo los recuerdos de tu-nuestra infancia. Me manda un abrazo muy grande para tí. Muchos besos. Concha

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  5. Anónimo7/3/11 15:35

    Hermano, con tu permiso me gustaria contar una pequeña anécdota que seguro que recordarás. Por aquellos años, en casi todas las casas había lo que entonces se llamaba "el practicante". Dicho profesional, venía siempre que se le reclamaba para poner alguna inyección mandada por el médico. El nuestro se llamaba Don Rafael, y se da la circunstancia de que el hombre era -espero que viva todavía- bastante bajito de cuerpo. A mi hermano Jesús, que entonces tenía tres o cuatro años, le daba -logicamente- pánico del mencionado practicante. Un buen día, reclamado por mi madre para quien fuera conveniente, llamó a la puerta, abrió Jesús, y al verlo se puso tan nervioso, que en la misma cara del hombre dijo bien alto y claro: "mamá, aquí está Don Rafael el chiquetito". Besos. Concha

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  6. Un cambio de chip, con vuestro permiso. Me parece estupendo que en estos tiempos tan inciertos que estamos viviendo, (Gadafi haciendo el bestia con su pueblo y las consecuencias que conlleva para todos, el paro, el paro juvenil, las medidas insensatas a mi entender, de un gonierno que está dando palos de ciego..la oposición que no termina de poner el dedo en la llaga...ya veremos si lo hace, ojalá, y el desánimo generalizado), creo que contar cosas agradables y emotivas de unas infancias perdidas, nunca viene mal...Ya sabemos que ningún tiempo pasado fue mejor...pero es que ahora ...como diría un personaje de García Márquez, Ursula Iguarán.."el mundo parece que da vueltas del revés"..bueno, paciencia y a seguir animándonos mutuamente..

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  7. Anónimo7/3/11 19:00

    Celso, no sabia que habiamos estado en el mismo colegio de Portaceli. Yo acababa de irme al terminar Preu cuando tú entraste. Así que la próxima vez que nos veamos cantaremos la parte dificil del himno, la de "cuando la mar del mundo con zozobrante quilla", ya que yo canto todavía más malamente que tú, que ya es decir.- TU PACIENTE, IMPACIENTE POR LEER MAS RECUERDOS MARAVILLOSOS
    PD.- ¿Estaba todavia Romualdo con su canasto-puestecillo vendiendo chuches y cigarritos sueltos a la puerta del cole cuando tú entraste en Media?

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  8. "... surcare mi barquilla , acuerdate de mi... Me arrullaran quizás entre tu espuma, más negar que me amaste y que te amé: ¡eso nuca lo haré Madre Querida, eso nuca lo haré!" .... Impresionante, todo el Colegio cantando y de verdad afirmando y firmando un compromiso, que, a algunos, todavía nos tiene "comprometidos".
    Recuerdo que a la salida, se ponía un puestecito de madera con ruedas, donde los mayores se compraban y fumaban sus cigarrillos, pero no sé si era Romualdo. Yo, hasta primero o segundo de bachillerato, no empecé a acercarme por el puesto y entonces creo que era de una señora con su hija, pero no estoy muy seguro.
    ¿el cura de los gratuitos era el padre Luque?

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  9. Anónimo8/3/11 00:35

    El cura de los Gratuitos era el Padre Luque, que se escribía así y se pronunciaba "Páe Luque", un jesuita de Segunda B, porque procedía del clero diocesano. El profesor-jefe de los Gratuitos era don Josè Almoguera, que luego puso en marcha la ASociacion de la Virgen de los Reyes en la Capilla Real. Los gratuitos tenían una banda, que ensayaba al otro lado del Albero, en "Villa Angeles", actual "Palacio" de la Buhaira...que entonces era la Huerta del Rey a secas. Esa banda de los gratuitos era la que tocaba cuando los de pago se vestian de cruzados, los cruzados eucaristicos del Páe Arredondo, vulgo El Sifon, que era capellàn de la Policia Armada y llevaba bajo la sotana botas de guardia, de los "grises". Pero no sigo, porque no quiero quitarte el fonendo como tú me vas a mandar a mi a los albañiles...- TU PACIENTE IMPACIENTE

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  10. Celso enhorabuena, vaya honor..que maestría la de los dos describiendo un colegio. Mi admiración también, PACIENTE IMPACIENTE GRAN ARTISTA..

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  11. Anónimo8/3/11 10:41

    Al leer el apodo del Padre Sifon, me cuenta Enrique que sus primos estaban en Portaceli, y que su tia y madre de ellos, fue al colegio para cabiar impresiones con los curas acerca de sus hijos. Ella no sabía que este nombre era un apodo, así que directamente preguntó muy educadamente por el citado Padre Sifon. También mi mayor admiración. Concha P.O.L.P.

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  12. Permitidme que haga un paréntesis en esta historia maravillosa que nos está contando Celso, para deciros que hoy 8 de marzo es San Juan de Dios, el santo de mi padre. Le encanta que le llamen y se acuerden de él, así que el que quiera que lo llame para felitarlo, que le haría muy feliz. Un beso a todos. Delia.

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  13. Delia, por favor, dale un abrazo fuerte de mi parte a ése padre tuyo tan estupendo...y el único de todos y toda que ha resistido...un abrazo..

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  14. Anónimo8/3/11 12:21

    !Que alegría me ha dado felicitar a mi tio Juan¡ Grandísimo artista y mejor persona. Tia Delia, un beso para tí también. Con mucho cariño vuestra sobrina: Concha P.O.L.P.

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  15. Es maravilloso recordar esos tiempos del portaceli,yo estudie en la parte de los gratuitos y mi hermano en la de pago,mis estudios fueron hasta el año 1974 dejando el contro de estudios en cuarto grado para emigrar al extranjero donde siempre recordaba a mi director Don Jose Almoguera.Por el año 72 o 73 yo fui el ganador a nivel nacional de un concurso patrocinado por el corte ingles que consistia en una redaccion sobre el padre el premio me fue entegado de la mano de Don Jose en un multitudinal acto en la plaza de toros de Sevilla y dicho premio consistio en un diploma y unos articulos de escritorio en cuero los cuales en el mismo acto se los regale a Don Jose por aunque ganando el concurso del dia del padre yo carecia de el.Leyendo estos argumentos que ustedes relatan me han venido a la mente esos recuerdos y me parwcio bien compartirlos.Gracias por ello.

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