Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

La Cosa Devoradora.


Ocurrido en mi consulta hace unos días.

Señora de mediana edad, paciente mía desde hace unos años, que acude a revisión semestral. Se trata de una mujer vitalista, muy activa, supertrabajadora en su casa y organizadora de toda su familia hijos, hijas, nietos y niatas. Viene acompañada por su marido, un hombre educado, ya jubilado después de toda una vida de trabajo, callado. Ella me trae unas pruebas médicas y unos análisis que están completamente normales. La exploración física es normal. Pero su discurso es muy conocido por mi: “estoy muy cansada todo el día, despierto agotada, no puedo tirar de mi cuerpo, las vitaminas que tomo no me hacen efecto, no tengo ganas de hacer cosas, ni de la casa, ni de salir, ni de irme a la playa… no se lo que me pasa…” “¿Qué es lo que tengo?” “¿Cómo se cura esto?”

Eso me lo pregunta una mujer todavía joven y muy guapa a pesar de pasar con creces el medio siglo, con salud suficiente y comprobada, con un nivel socio-cultural alto, con hijos e hijas sanos y con empleos, con preciosos nietos, con un marido tranquilo y bonachón, con buenos amigos y amigas.

No se porqué lo dije pero me salió del alma. Supongo que se lo dije por la confianza que tenemos ya de muchos años de relación medico-paciente, porque tenemos una relación fuera de la consulta de amistad sincera, casi familiar. Me quede unos segundos pensando y se lo dije: “ Mira, eso se cura… con dinero”.

Se hizo un silencio sepulcral, pero aguanté la mirada de sorpresa de los dos, muy serios. Fue el marido el que imperceptiblemente comenzó a asentir con la cabeza y ella, con su cara de sorpresa, tuvo un destello húmedo en sus ojos.

“Mira Fulanita, yo veo unos cuantos cientos de pacientes todos los meses. Muchos de ellos los sigo desde hace años como médico, otros son pacientes nuevos de unos meses aquí. Desde hace dos años mas o menos los síntomas mas frecuentes que se repiten en casi todos los que se sientan en esas sillas donde estas tu ahora son los mismos: cansancio, agotamiento, desgana, desidia… síntomas que casi nunca obedecen a un trastorno orgánico, a una patología objetibable y fundamentada, a un problema evidente, tangible…”

“Muchos de estos pacientes, hombres y mujeres, eran personas, como tu, activos, con ganas de trabajar, empresarios, industriales, comerciantes, licenciados, maestros, funcionarios… ahora todos padecen los mismos síntomas: astenia, cansancio, agotamiento…”

“Te aseguro que son síntomas que no obedecen a una epidemia producida por un patógeno desconocido para la Ciencia. Son síntomas mas bien originados por un “patógeno” bien conocido por todos los españoles…”

Ella me miraba cada vez con mas relajación en la cara y en sus facciones. “Que razón tienes -me dijo- a lo mejor lo que me pasa es que estábamos acostumbrados a tener unos ahorrillos con los que podía ayudar a cualquier hijo que lo necesitara, a hacer un regalito a cualquier nieto o nieta, a poder irme con ellos a la playa y llenarles la nevera o invitarlos a todos a comer sardinas o paella en el chiringuito…”

Estas últimas palabras ya eran con muchas muchas lágrimas cayendo por las mejillas…

12 comentarios:

  1. DEMASIADO SACRIFICIO.-

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  2. Totalmente de acuerdo contigo Celso. Muchos besos. Concha.

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  3. Hoy, que he tenido un rato libre en mis tareas cotidianas, he estado repasando las entradas de este blog desde principios de enero que mi hermano Celso lo empezó. Yo tuve noticias del mismo a mediados de febrero, pues hasta aquel momento desconocía su existencia. No sé que pensarán las personas que en él han escrito o leído, pero para mí ha sido un aprendizaje. He aprendido a conocer mejor a dos de mis hermanos: Celso y Lourdes, como me supongo que ellos habrán aprendido a conocerme mejor a mí. Y digo esto porque yo siempre he escrito y escribo exactamente lo que pensaba y pienso, como estoy completamente segura que ellos han hecho al escribir en estas páginas. Celso, como el título de esta entrada no me gusta, yo -con tu permiso- la borro y le pongo otro diametralmente opuesto: "A mis hermanos".
    Como ya hemos comentado, somos siete, pero aquí hemos escrito tres de nosotros: Lourdes, Celso y yo. Los tres somos casi trillizos, pues tenemos prácticamente la misma edad (Loudes y yo la misma exacta). Quisiera decir, de verdad, que quiero mucho a todos mis hermanos, a todos, pero me gustaría hablaros del creador de este blog; de Celso.
    Él dice que se parece muchísimo a mi madre (tanto físicamente como en su forma de ser), y es cierto, pero yo creo que también se parece mucho a mi padre. Las personas somos únicas; no hay nadie exacto a nadie, ni siquiera Lourdes y yo que somos gemelas somos iguales; la vida, las circunstancias, las personas que nos rodean y porque cada uno es cada uno, somos -gracias a Dios- seres únicos e irrepetibles.
    Celso es a simple vista "un tipo duro", pero eso es sólo a simple vista, pues es una persona muy cercana, accesible y entrañable. Tiene unos ojos transparentes, verdes y luminosos, que hablan por sí solos, y yo me fijo mucho en la mirada y en los ojos de las personas. Cuando se aprende a mirar a los ojos de los demás se aprende mucho de dicha persona. Celso, yo creo que tanto tú como yo (y Lourdes) hemos llegado a una edad en la que se suele hacer balance de lo ya vivido, y los planes para el futuro son cada vez más a corto plazo. Incluso yo te diría que mis planes a largo plazo ya son para hoy, y mañana Dios dirá. A estas alturas de la vida aceptar o dar consejos es muy complicado; es mucho mejor, creo yo, compartir pensamientos como hago ahora mismo, y charlar plácidamente de las cosas livianas que vayan surgiendo. Eres un buen hermano; te lo digo con el corazón, una buena persona y un buen profesional de la medicina.
    Ahora ya somos abuelos; la vida es un instante, porque me parece que fue ayer cuando íbamos en una vespa, papá conduciéndola, ente el manillar y él mismo, tú de pié, yo escarranchada en medio, y mamá detrás con Loudes en brazos y embarazada de Jose Mª. Yo lo recuerdo perfectamente por la avenida de Eduardo Dato cuando había vulevar, árboles y tranvia. Recuerdo cuando "la riá" del año sesenta y tantos, que se inundó San Bernardo entero y papá, una noche que estaba escuchando por la radio las noticias, se puso unas botas altas de agua, cogió el coche y apareció con una familia que vivió en nuesta casa casi un mes, hasta que le dieron una vivienda. Eran un matrimonio y un hijo que se llamaba Serafín, ¿te acuerdas?. Entonces la vida transcurría muy despacio, y había olores, a café, a flores a puchero. La nieve llegaba para nuestra nevera de grifo en un carro con un percherón, y a hombros de un muchacho con un saco debajo de la barra de hielo. La tata cantaba "La lirio", papá silbaba y mamá hacía punto. Los niños jujabamos al parchis y la oca en el invierno, y al escondite y a la pelota en el verano. No había ni remotamente los adelantos que hay hoy, pero éramos felices. Os quiero mucho. Concha.
    P.D. A mis primas, Rocio, Delia y Concha, compañeras de blog, un beso muy grande.

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  4. Muuuuuuaaaaaaa. Lourdes.-

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  5. Juan Perez Garramiola15/7/11 21:16

    Celso acabas de pasarme consulta , sin tener que ir a verte , ¿dime que te debo? . Gracias un abrazo fuerte

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  6. Pues yo estoy tieso como una regla Celso, pero doy gracias a Dios por lo poco que tengo y creo que la cosa no me devorará.
    Yo hace dos años me di cuenta que me pasaba algo muy parecido a lo que tus pacientes. Lo afronté y en ciertos momentos me creí que era la cosa que me estaba llegando y ganando.
    Desgraciadamente y en la terapia que seguí con María Dolores, la Psicologa que me atendió, me di cuenta que no era la cosa de la crisis lo que afectaba sino "amigos" que se llaman "cristianos" y se convirtieron en mi cosa particular.
    Facundo Cabral al que dijiste que admirabas igual que yo, tenía muchas respuestas para este tipo de enfermedad, por ejemplo: No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano cuando en el mundo hay cinco mil seiscientos millones.

    Crees que perdiste algo, lo que es imposible porque todo te fue dado. No hiciste ni un pelo de tu cabeza por lo tanto no puedes ser dueño de nada.
    Perdona por la amplitud y por ser la primera vez que no comparto tu punto de vista.
    Saludos.
    Por cierto Concha, que claro lo has expuesto: Compartir, disfrutar de lo que se tiene y no ambicionar más.
    Un beso

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  7. No cogé ventaja miarma, eres de las personas más lúcidas y mejores, para mi, que entras en este blog.....!!cuanta razón tienes!!...lo que pasa que Celso lo sabe....nada es tan fácil..
    Lourdes Pareja-Obregón.-

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  8. Querido Fali Marquez (¡No coge ventaja miarma!), eres un sabio... casi siempre La Cosa viene dirigida por personas (es como un Caballo de Troya, sin premio): políticos, usureros, estafadores, envidiosos, codiciosos, ladrones, traidores, falsos, hipócritas, calumniadores, roedores....
    Ya me entiendes...

    Disfruta del verano Fali, y si te apetece te acercas un día a El Rompido con tu familia: serás muy bien recibido.

    Un abrazo.

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  9. Concha te agradezco tu dedicatoria, ahora en verano entro poco en el blog por falta de mucho tiempo, estos meses son para dedicarselo mucho más a la familia, todos deseamos tener tiempo libre en verano, pero para ocuparlo aún más.
    El conocido patógeno!!!!! yo lo intento olvidar dedicando tiempo a pasear a mi nieto, a ver esa sonrisa que ilumina una estancia... etc, veo a Celso dando largos paseos con Celsa tan orgulloso de ser abuelo.... esos buenos ratos te hacen sentirte distinta y única, al menos me olvidaré de La cosa devoradora por unos dias.

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  10. No sé quien eres, no das tu nombre, pero te aseguro que mi tiempo libre en el verano está lleno de mis hijos, mi nieta, mi nuera, mi marido, mi madre, mis hermanos y de toda mi familia que están en el Rompido, junto con todos mis amigos de allí.
    Yo ya me he olvidado de "La cosa devoradora" porque no creo que merezca la pena pensar más en eso. Concha.

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  11. Gracias Celso por la invitación, sería un placer y un honor poder compartir una cerveza en el Rompido. Muy buenos ratos y vivencias con mis dos hijos mayores tengo del Camping Catapún, seguro que tenemos amigos comunes de allí.
    Este nuevo comentario es para decirte que en mi última entrada, publicada hace unos minutos, enlazo tu blog y la entrada de "la cosa devoradora" pues de ella trato, ya que no me quise esplayar en comentarios en tu blog, tampoco tengo la capacidad de sintexis para haberlo podido hacer.
    Espero que no te moleste, pero si tienes algún inconveniente enseguida lo corregiría, por favor, hasmelo saber.
    Si me conocieras, Lourdes, seguro que no opinarías de la misma forma. Debes ser una mujer muy generosa, de todas formas mil gracias por tu cometario.
    Muchas gracias, un abrazo

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  12. No sé si soy generosa pero me parece reconocer a la buena gente.... Un abrazo..Lourdes.-

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