Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Secretos de la Naturaleza (1)


La Rana “Marcaembustes”

Se cree que es originaria de las zonas más recónditas de las selvas sudamericanas, aunque se han escuchado ejemplares en parajes profundos de bosques tropicales africanos.

Descrita por vez primera a mediados del siglo XX por el explorador y aventurero Sir Jhoan Q. Jones, el cual a raíz de su primer avistamiento dedicaría su vida a la caza frenética de esta especie -sin éxito alguno- por lo que solo existen testimonios de aquellos que han tenido la suerte de verla en acción. No existen ejemplares en cautividad ni disecados. Nunca ha dado tiempo de hacerle fotos ni grabarla en video.

Es un batracio singular que alcanza un tamaño de unos veinte o veinticinco centímetros cuando se encuentra erguida sobres sus fornidas patas traseras. Es ancha y robusta. Grandes ojos saltones y redondos de color verde fosforescente que oculta bajo parpados grisaceos. La gorda panza es de color rojo chillón con lunares amarillos. Antes de emitir sonidos guturales su papada de color naranja butano se infla como un globo para expulsar el aire con potencia y decisión. La piel del dorso es verde apagado y rugoso que cambia de color según la luz ambiental, mimetizandose con el entorno que le rodea y haciendo casi imposible su localización entre la maleza. Tiene una gran capacidad de salto, pudiendo alcanzar hasta dos metros en cada pingo, y su velocidad es asombrosa, siendo muy difícil de seguir a través de la jungla.

La característica principal y por lo que es más conocida es por tener la lengua muy larga, lo que le permite alimentarse comodamente. Duerme inmóvil durante el día oculta bajo las hojas húmedas del suelo mientras hace la digestión.

Al atardecer comienza su frenética actividad vital.

Posee un oído privilegiado con el cual escucha los ruidos de la selva con precisión matemática y al parecer detecta con pasmosa facilidad la voz humana. Como suele habitar en las cercanías de los ríos y afluentes, es frecuente que escuche casi siempre las voces de los exploradores, aventureros y demás turistas ocasionales que exploran aquellos parajes, los cuales acampan al atardecer en las orillas y encienden hogueras para alimentarse y pasar la noche.

Su modus operandi es fantástico. La Rana “Marcaembustes” se acerca al grupo arrastrandose sigilosamente, sin hacer ruido, se mimetiza en cualquier tronco del suelo o rama propicia para observar y sobre todo para escuchar atentamente.

Una vez aposentada y al acecho se dedica a dos labores. Primero observa con detenimiento las viandas que preparan los expedicionarios, ya sean carnes asadas, pescados, o fiambres bien conservados, eligiendo su presa. Después presta mucha atención a la conversación de los asistentes, como si entendiera las lenguas distintas en las que se expresan, y, lo más inaudito, lo mas importante para la Ciencia, es que basta con que uno de los conversadores exagere un poco, cuente una trola, una mentira piadosa o meta un buen embuste -ya sea en el idioma que sea- para que al batracio se le erice el pelo del lomo y sin dudarlo pegue un salto atrevido y preciso colocandose y exhibiéndose bien erguido enfrente del embustero, mirandolo fijamente a los ojos, muestre agresivamente su panza coloreada, saque pecho y utilice su inflamado aparato fonador para, aprovechando el pavor de los comensales, dejar salir el aire comprimido eructando un croar característico y atronador que resuena en toda la selva, limpia y claramente como: “¡¡tequiereialcarajopapafrita…!!...

A continuación, y ante la aturdida desbandanda general, atrapa con sus patas delanteras el mejor cacho de alimento  que previamente tenía marcado (las salchichas le encantan por la aerofagia que producen) y se aleja elegantemente de tres o cuatro saltos estratosféricos mientras resuena su rudo croar:  “quetevayarcarajopapafrita…” cada vez mas y mas lejano…

5 comentarios:

  1. Me quedé con las ganas de saludarte en El Rompido. UN abrazo.

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  2. Cru crú cantaba la rana, cru crú debajo del agua, crú crú llegó un cabellero cru crú con pluma y sombrero......y ya no sé más.....ni entiendo más..pero si mi hermano dice que existen esas ranas....EXISTEN.-
    Lourdes.-

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  3. SAPOS Y CULEBRAS
    LPO.-

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  4. Curro Esquivias Franco29/8/11 17:45

    Yo me tiro al suelo ¡¡Que descojono de rana!!

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