Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Unos días en Portugal.

Diario de Navegación. (Recreación novelada).

Lunes 1 de Julio de 2011.

Los cuatro entusiastas marineros – Antonio, el Patrón y Armador, José, el segundo de a bordo, Curro, inigualable marinero y yo, el que esto les relata, pasajero y marinero ayudante- dormimos a bordo del barco velero de once metros de eslora, El Currican, en el pantalán del Real Club Marítimo y Tenis de Punta Umbría. 

De manera que aprovechando la marea zarpamos sobre las cuatro y media de la madrugada rumbo a Tavira, adonde habíamos quedado para encontrarnos a mediodía con otros dos barcos que salieron un par de días antes. Viento del Noroeste fuerza 2-3.

Tanto Curro como yo nos quedamos en el sobre, ronca que te ronca, porque no estimamos necesario nuestra colaboración para la maniobra y además porque somos personas de dormir al menos seis o siete horas del tirón, sobre todo si nos hemos mojado el pico las horas previas a la departure.

Soñaba placidamente con las angelitas, cuando mi sueño se vio turbado por un vaivén como de galeón de feria de Sevilla a las cuatro de la mañana, un subibaja que en mi somnolencia interpreté erróneamente como un plácido arrullo mecido por una ninfa acuática. Pero un ruido ensordecedor en cubierta, voces, y una rociada helada que se coló por un portillo, me espabilaron de golpe. Curro dormía como una marsopa.

En cubierta no se estaba igual de calentito que en la cámara. Amaneciendo a las 07,00h, el cielo cubierto con nubarrones plomizos. El viento había ido subiendo hasta fuerza 6. Ola grande en el pico. El rumbo que llevamos contrario al viento, nos había hecho abrirnos y navegar abiertos alejándonos de la costa. Me acomodé en la cubierta viendo como amanecía mientras navegábamos contra la mar -con la mayor y el génova- a unos siete nudos. Arreciaba el norte subiendo de pronto hasta fuerza 7 (30 nudos de viento) con ola que rompía contra la proa y nos obligó (ya empapados por la lluvia que llegó de pronto) a ponernos trajes de agua. Velocidad 8-9 nudos. Curro seguía durmiendo, impasible.

Después de intentar sin éxito rizar la mayor, por agostamiento del material, convencimos a nuestro atrevido patrón de la sensatez de arriar las velas y arrancar el motor de veinte caballos para poner rumbo a la costa, buscando aguas más calmadas y vientos más menguados. La maniobra no estuvo exenta de complicaciones pues aproarse al viento en estas condiciones suele ser bastante complicado y peligroso, más en una embarcación que como nos confesó nuestro armador aventurero, tenía la orza abatible completamente subida y sin posibilidad de bajarla desde varios años atrás. El estruendo de las velas al viento, los gritos, los botavarazos criminales, la escora que en ocasiones pensé que nos tumbaba… no hicieron mella en el sueño de Curro, que se aferraba a la litera cual salamanquesa a la pared.

No sin esfuerzo, conseguimos navegar a motor con rumbo a la bocana de Tavira, cada uno alguna magulladura. Yo con quemaduras y rocetones en las manos de manejar cabos sueltos. El patrón lucía algún hematoma en las pantorrillas. José contusiones varias. Curro dormía placidamente, pero curiosamente, en el momento que afianzamos y estabilizamos el barco, navegando ya a motor, despertó con cara de angelito, asomó su bruñida cara por el portillo y pregunto: “¿Esta lloviendo? ¿Habeis hecho café?”

El temporal se mantuvo hasta la tarde noche. Entramos en Tavira a mediodía con viento fuerte del norte, lluvia, rayos y truenos. El fondeadero abarrotado de barcos esta protegido del poniente, pero no del norte. Los otros dos barcos de la expedición ya estaban fondeados esperándonos, El Gordi, patroneado por Fernado y tripulado por Ricardo y José Luis y El Isabela, patroneado por Fede y tripulado por Jaime. Pero la borrasca de viento y de agua impedían que arriáramos los dinguis para visitarnos. De modo que buenas tapas y cervezas frías y una merecida siesta reparadora.

Por la tarde amainó el viento y la lluvia, salió el sol y pudimos salir a cubierta. Curro y yo, tal como estaba previsto en el guión del viaje nos trasladamos con nuestras pertenencias al Isabela, también muy cómodo crucero de 39 pies.

Jaime y yo nos entretuvimos en guisar un pisto con chorizo y huevos cuajados para invitar a cenar a los marineros que gustasen. Impresionante. Aunque después algunos de nosotros se atrevieron a saltar a la isla de Tavira a tomar unos combinados exóticos, por supuesto Curro y el relator servidor de ustedes nos embozamos cada uno en nuestro camarote y hasta mañana si Dios quiere.

Martes 2 de Agosto.

De nuevo viento del norte desde medianoche, pero mas amortiguado que ayer. Desembarcamos a Jaime por motivos laborales y levamos anclas para navegar durante la mañana, nuestro próximo fondeo en la ria de Culatra, enfrente de Faro.

Salimos con norte fuerza 3 y navegamos muy agradablemente, casi tanto de agradable como el zumo de tomate con vodka que prepara Curro, con sus gotitas de picante y mucha pimienta. Un “estabilizador”. Después del Angelus aparecen los helados botellines de cuello largo de la cruzdelcampo, banderillas, mejillones, chorizo picante, etcetera picante también, hasta entrar en Culatra sin incidencias.

Buenos baños y paseo reparador por las playas solitarias. Por la tarde compra de hielo y pan en la única tiendecita del poblado marinero. Por la noche cena en el Currican: espaguetis “cuasi carbonaras” y muy buen Rivera del Duero, muy bueno y muy abundante… (¿cómo volveríamos a nuestro barco?)…

Miercoles 3 de Agosto.

A navegar toda la mañana, desde muy temprano, ahora con una brisa de poniente muy plácida y agradable, acompañados por la “Sangrienta Maria” y por los helados y numerosos botellines.

Entramos temprano en Albufeira con la sana intención de almorzar en “La Casa do Pescador”, famosa por la calidad de sus mariscos y pescados a la brasa y por lo desagradable que son los camareros que atienden a los españoles.

Eramos ocho para almorzar, nos hicieron esperar mesa como 45 minutos. Mientras esperábamos nuestro turno parecía que les sentaba mal que pidiéramos “imperiales” (cañas de cerveza”) en la barra. Dos kilos de percebes, cuatro sapateiras, sardinas asadas, rodaballo gordo y seis botellas de “viño branco” (albariño portugués), cafés y copita de orujo… nos levantamos a las seis hora española una menos en Albufeira.

En el pantalán improvisamos unas fiestas –una en cada barco- con música yeyé e interpretaciones (de Curro y mías) de viejos éxitos rockeros de los setenta, hasta la hora de la cena, que decidimos dar un paseo zigzageante hasta el centro de la bonita ciudad portuguesa.

Creo recordar que nos sentamos en una pizeria, que discutimos con los serios camareros, que en un bar de copas con música en directo hicimos gastos en combinados varios, que nos reímos de nuestra sombra, que casi nos caemos al agua al subir al barco, que no sé que hora era…

Jueves 4 de Agosto.

Una ducha bien fresca, un café con tostada y zumo de naranja, y san Espidifen para todos. Pan y hielo en abundancia, y a navegar. De nuevo norte fuerza 4.

Navegación costera muy agradable, viendo las impresionantes calas de arenas finas entre grutas y cortados de esta costa del Algarve. Aunque pensábamos llegar a Albor, decidimos entrar en Portimao para hacer agua dulce y gasoil.

Curro nos preparó a bordo el mejor arroz blanco con ajitos fritos que he probado en mucho tiempo, el cual acompañamos con unos bistecs de ternera y porco a la plancha. Impresionate. La sangría se dejaba beber. Yo preferí vino tinto fresquito, Cune. Siesta generalizada, muy profunda.

A las nueve de la noche, Ricardo, Curro y yo, fuimos recogidos por María del Mar, una amiga guapísima y encantadora. A las once de la noche estábamos en El Rompido tomando unas cigalitas y un poco de morrillo de atún a la plancha.

Motivos familiares. Mi nieta. Me tiene loco.

PD. Cuatro días estupendos con buenos amigos, a los que desde aquí les doy las gracias de corazón por lo bien que lo hemos pasado y les deseo que tengan un feliz regreso sin complicaciones.

4 comentarios:

  1. Anónimo6/8/11 11:52

    Bienvenido....!!Que bien lo has pasado!!..
    Lourdes.-

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  2. Ojú Celso, a mí me pasa lo que refieres del lunes y no me subo más ni en la Enriqueta de la Plaza España.
    Me alegro que lo hayas pasado bien y que descanses.
    Saludos

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  3. Gracias Lourdes y Fali.
    Aqui estoy sano y salvo, con ganas de escribir...
    Un abrazo.

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  4. Curro Esquivias Franco29/8/11 17:21

    Celso no habia visto esto !!
    Cuando yo abria un ojo de vez en cuando en medio de aquel temporal solo oia una voz de médico que decia VAMONOS PA TIERRA POR MI SANTA MADREEEE!!!
    Del mismo modo nunca olvidaré de este viaje veraniego la intervención quirurgica que me practicaste y que seguramente por decoro no has mencionado, tras la cual pude sentarme como las personas. Mi recto culo te queda eternamente agradecido.
    Un beso

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