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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

El estado del bien/malestar


Por favor leed esto en la jornada de reflexión:
El Estado del bien/malestar
Por José María Carrascal, periodista (ABC, 17/11/11):
Las elecciones españolas 2011 giran, como una ruleta, en torno al Estado del bienestar, con todos los contendientes proclamándose defensores del mismo y acusando a sus rivales de intentar destruirlo. Quienes van más lejos en tal comportamiento son los socialistas, que llegan a presumir de implantarlo en nuestro país y haberlo llevado a su máxima expresión bajo Zapatero. Forma parte de una de las grandes mentiras de la izquierda, pues el Estado del bienestar —básicamente, garantizar por ley la sanidad, el trabajo, la educación y el retiro de todos los trabajadores— no lo creó ella. Lo creó uno de los políticos más conservadores que haya tenido Europa, Otto von Bismark, que ya en el siglo XIX instituyó el seguro de enfermedad, el de accidentes laborales y el de vejez, aparte de la instrucción pública, para los obreros alemanes. Me atrevo a decir incluso que a la izquierda-izquierda tales reformas no le han importado en absoluto, y para demostrarlo ahí tienen la forma como Stalin y Mao trataron a sus campesinos y trabajadores. La izquierda, en su búsqueda de la utopía, del «nuevo hombre», quiere la revolución, despreciando las «reformas burguesas», tal vez por temer que encandilen a quien cree le pertenece: el proletariado.
En nuestro país tenemos que el Estado del bienestar empezó en los años sesenta del pasado siglo, cuando los obreros españoles empezaron a tener un piso, un coche y un trabajo asegurado, algo que, curiosamente, tienen hoy cada vez menos. La Segunda República, ocupada en que «España dejase de ser católica», en cambiar su «alma», en buscarle una nueva estructura territorial y otros grandes proyectos, se olvidó de ellos. Y para ceñirnos a nuestros días, ¿cuáles son los cambios introducidos por el Gobierno Zapatero que le autorizan a proclamarse padrino del Estado del bienestar español? Pues el matrimonio gay, la píldora del día después, el aborto a discreción, el divorcio exprés, el pasar curso con cuatro asignaturas pendientes, el acampar en la calle y, si me descuido, «el botellón». ¿Qué tiene que ver todo eso con el Estado del bienestar, con la política económica, con la social incluso? Todos ellos son derechos individuales, demandas de minorías, no de la sociedad en su conjunto. Estamos, por tanto, ante un travestismo de la política, ante un fraude democrático, al no afectar a la mayoría. Nada de extraño que la poca izquierda que queda acuse al PSOE de imitar al PP. Con una diferencia: el conservadurismo del PP es auténtico; el del PSOE, falso. El domingo sabremos si los españoles se dejan engañar una vez más por sus falacias.
Pero la cuestión de fondo no es esa. La cuestión de fondo a día de hoy es si el Estado del bienestar puede sostenerse. Bastantes dicen que no, que resulta demasiado costoso, dadas las dimensiones que ha alcanzado y las nuevas circunstancias que reinan. Y ponen como ejemplo las pensiones. Estaban estas diseñadas para una población con expectativas de vida de 75 años y una edad de retiro de 70, lo que arrojaba entre cuatro y cinco contribuyentes por jubilado. Pero hoy nos encontramos, por la baja natalidad, el aumento de las expectativas de vida y el recorte de la edad de jubilación, con que cada jubilado tiene que ser sostenido por algo más de dos cotizantes, que pronto serán menos, de seguir las cosas como van. Si a ello se añade que los últimos años de vida son los que más atención médica requieren y que los tratamientos han hecho avances tan espectaculares como costosos, tendremos que también el coste sanitario resulta cada vez más difícil de sostener. Otro tanto puede decirse de la educación y otros servicios sociales, como la dependencia. En una palabra: el Estado del bienestar se está devorando a sí mismo.
¿Es verdad? Solo a medias. Que el Estado del bienestar es sostenible lo demuestra que hay países donde lo es: los escandinavos, Alemania, Holanda, la misma Austria. ¿Por qué es sostenible en esos países y no en el resto del llamado primer mundo? Pues porque esos países han venido ajustándose a los cambio ocurridos en las últimas décadas en demografía, jubilación, productividad, enseñanza y estructura social. Mientras, en el resto se tomaba el Estado del bienestar por una especie de lámpara de Aladino, que bastaba frotarla para que el genio en su interior produjese lo que deseábamos. Que su expansión no es indefinida ni automática lo demuestra que el genio maligno nos ha llevado a la bancarrota. El Estado del bienestar necesita, como todo en este mundo, continuos reajustes para acomodarlo a los cambios que se producen en la sociedad y en el mundo, últimamente vertiginosos. Y si no se le hacen esos reajustes, dicho Estado se convierte en algo tan anticuado como lo son hoy el feudalismo o la monarquía absoluta, es decir, en un freno del desarrollo. Algo parecido ocurre a los «derechos adquiridos», que son coyunturales, y no digamos ya a los «históricos», que ni siquiera son históricos en la mayoría de los casos.
Cuando los alemanes, tras la unificación, se encontraron con que tenían que absorber a 17 millones de compatriotas que llegaban del Este con una mano delante y otra detrás, en un mundo donde las potencias emergentes iban a ser pronto competidoras, acordaron, primero, un Gobierno de coalición entre los dos grandes partidos, y luego un plan para afrontar el nuevo desafío en todos los campos, desde el laboral al social, pasando por el económico y el educativo, que les ha permitido llegar a esta crisis con su capacidad económica e industrial intacta. Naturalmente que tuvieron que hacer sacrificios. Los alemanes llevan ya años jubilándose a los 67 años y han tenido las pensiones congeladas durante varios ejercicios. También han prescindido de aquellas deliciosas «curas» del estrés en los balnearios a cargo de la Seguridad Social y han aceptado el copago en la sanidad pública. Si eso ha tenido que hacer la mayor potencia económica europea, ¿qué hubiéramos tenido que hacer los que vamos muy detrás de ella?
Aunque de poco sirve llorar sobre la leche derramada, como dicen los norteamericanos, y la pregunta del momento es: ¿estamos todavía a tiempo de hacerlo? Pienso que sí. Y no solo porque en este mundo todo tiene arreglo menos la muerte, que en este caso sería despeñarnos por el camino que vamos, sino también porque los españoles hemos pasado por pruebas tan duras o más. Pero para ello necesitamos aceptar la realidad. Y la realidad es que el Estado del bienestar no es una fórmula mágica para crear riqueza de la nada. La riqueza hay que trabajarla, y lo primero que tendrá que hacer el nuevo Gobierno será separar los gastos imprescindibles de los que podríamos llamar suntuarios. Imprescindibles son la sanidad, el fomento del empleo y la educación, único modo de que seamos competitivos. Todo el resto es prescindible, al menos en los tiempos de crisis que atravesamos. Quiere ello decir que no todas las ciudades españolas podrán tener tren AVE, ni aeropuerto, ni palacio de congresos, ni museo diseñado por un arquitecto famoso, ni festival de cine internacional ni premio literario de campanillas, y los españoles tendremos que prescindir de los «puentes», «acueductos», «moscosos» y otras canonjías que hemos ido acumulando en estos años de vacas gordas, pero que no tienen razón ni sentido en los de vacas flacas actuales. Por no hablar ya de las ínfulas de Estado que se dan ciertas autonomías, imitadas paletamente por las restantes. Por ahí se han ido en los últimos años ríos de dinero, y por ahí habrá que cortar, para sostener el Estado del bienestar sobre bases firmes y mantenerlo en sus justos límites.
¿Seremos capaces? Sinceramente, no lo sé. Lo que sí sé es que, de no hacerlo, de seguir como hasta ahora, nos vamos de cabeza a lo que temían nuestros abuelos: a África.

10 comentarios:

  1. HISTÓRICAMENTE NO LO HEMOS HECHO BIEN, NO HEMOS SABIDO HACERLO.-
    Lourdes.-

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  2. En el año 1955 nací yo en pleno franquismo, por mi parte, en éstos momentos nada que decir al respecto, fue una situación de posguerra con una dictadura militar, punto.
    Se pactó una monarquía parlamentaria, hubo una transición en paz, salvo algún botarate nostálgico de la nada, empezamos a votar a distintos partidos novedosos, se legalizó el "terrible" partido comunista, se dió paso libre al "destructivo divorcio", se puso cierto orden democrático y liberal en un país aislado del mundo y sumergido en una desigualdad evidente.
    Parecía que estuviéramos muy preparados para la modernidad, pero la realidad ha sido otra, ni nosotros ni el resto del mundo nos hemos parado a reflexionar, a canalizar, a pensar con la cabeza.
    EE.UU., se dedicó a mandar artefactos al espacio exterior en una clara competencia con Rusia y con unos gastos que todavía les duelen..(el cuento de la luna y demás).
    La Unión Soviética, el comunismo fracasó sin remedio porque en mi opinión es una filosofía que tiene principios, pero nunca finales, un fracaso.
    Europa prosperaba después de una guerra mundial y al ritmo de los americanos, y España se subió al carro Europeo.
    Nos creímos, americanos, alemanes, franceses e italianos (ésto último lo somos un mucho).
    Los ideólogos del socialismo, sucumbieron al "ahora-me-toca-a-mí", primer fallo enorme, ahí empezó la ruina, con el mismísimo resentimiento, lo podían haber hecho bien, pero les pudo el rencor.
    Verdaderamente, en mi opinión, en los años 80 España tuvo un adelanto innegable.
    Una clase media antes prácticamente e injustamente inexistente, sanidad pública de calidad, enseñanza pública por vez primera, universidades, y la increible y espectacular incorporación de la mujer a todos los aspectos de la sociedad en cercana igualdad al hombre.
    Bueno, pues creo que todo ésto que acabo de describir a vuela pluma, se ha desmadrado, se ha desbordado, ha fracasado.
    Los políticos empezaron a enchufar todo lo enchufable, a llevarse todo lo llevable y a cobrar sueldos desorbitados...nunca cobrados en éste bendito país. Empezaron a poner personas para un puesto, a tener secretarias los secretarios, a crear universidades en cada ciudad (que disparate), bancos en cada esquina, éstos a su vez dando palos de ciego con los prestamos innecesarios, todos con nuestro pisazo, nuestro cochazo, feria, Rocío y demás alborotos patrios, ejecutivos de la nada, comerciales sin comercio, viajes sin fin.
    Y nos hemos quedado sin dinero señores. Nos hemos prestado unos paises a otros, la deuda es cada vez mayor, más impagable, se intenta dar marcha atrás como bien dice Celso, mareándo la perdiz, no más viajes insulsos interestelares, la ley del aborto de una menor, la pastilla del pecado findesemanero sin ton ni son.....paparruchas.
    Ahora puede que se arregle todo.................
    SI SE DEJAN DE PAPARRUCHAS, DE SUELDAZOS, JETS, PUESTOS INÚTILES, CARPETAZOS DRÁSTICOS CON PRIVATIZACIONES INADMISIBLES, FRANCO PUSO EN ESPAÑA LA SEGURIDAD SOCIAL, ARREGLADLAS AHORA, LOS QUE GANEN, QUE FUE DE LAS POCAS COSAS BUENAS QUE HIZO EL DICTADOR.
    SIEMPRE VENDRÁN OTROS QUE BUENOS TE HARÁN.....Y SOY DE CENTRO IZQUIERDAS EH?, LO SOY, PERO NO DE ÉSTA, ES TODO LO QUE ME ATREVO A DECIR DESDE MI REFLEXIÓN.-

    Lourdes Pareja-Obregón.-

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  3. pues si el estado de bienestar fue implementado por los conservadores para que no les cortasen las cabeza en plan revolución francesa, por seguridad.Va a ser que sí...luego ahora si hay que equilibrar ingresos y gastos, y por supuesto separar lo intocable de lo menos intocable. Y esta tesitura todo puede ser subjetivo. Yo ya voté, por correo..jornada de reflexión¿? La gente sabe cual es su voto; siempre..si va a ir o no.

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  4. Estoy casi al completo de acuerdo con el artículo de Jose Mª Carrascal. Yo añadiría que entre los gastos imprescindibles tienen que estar también las pensiones de las personas mayores y mucha más atención al medio ambiente. Por lo demás, acusa al PP de verdadero y al PSOE de falso. Esto último es verdad, por lo tanto si ahora gana el PP tendremos la posibilidad de comprobar cúan verdadero es. Deseo con todo mi corazón que hayamos aprendido esta durísima lección histórica, y las cosas empiecen a mejorar. Concha.

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  5. Jose Luis Fernandez20/11/11 09:36

    Cuanta verdad y claridad en este magnifico articulo, Pero que dificil es que los politicos digan estas verdades.
    Yo creo que si se dijesen asi las cosas y no pensando que se dirijen a gente sin conocimiento, de otra forma nos iria en España.
    Mi pena es que nos toman por tontos, sin cortarse un pelo.
    Por cierto te recomiendo el libro de Manuel Chaves Nogales, el maestro Juan Martinez estuvo alli.
    Saludos Jose Luis.

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  6. Gracias Lourdes y Concha y Gracias Jose Luís.
    Chaves Nogales estuvo en Rusia y nos contó la revolución desde dentro... lo releo de vez en cuando... un genio sevillano.
    Un abrazo.

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  7. En España lo que hace falta es quitar unas cuantas de cosas, según mi opinión. Economía sumergida, corrupción, enchufismo y poco más.
    Si los políticos no fuesen corruptos los Bancos y capitalistas no hubiesen llevado España a donde la han colocado. Si las Cajas, todas, no hubieran sido el nido de enchufismo para los familiares y adeptos de los partidos políticos nunca habrían llegado a donde están.
    Si Hacienda hiciese verdaderas inspecciones al igual que el ministerio de Trabajo no se permitiría la cantidad de economía sumergida que nos ahoga.
    En definitiva, esto tiene arreglo pero veréis como no lo conseguimos. Hay muchos a los que no les interesa: intereses al 7% o más por deuda pública no invita a invertir en creación de empleo.
    En fin, que lo que yo tengo me lo he ganado con 55 años y cuarenta cotizados más, casi, dos de mili. No tengo cochazo, ni chalet, ni eructo bogavante ni caviar pero si tengo dos hijos que no son capaces de entrar en el mercado laboral a pesar de su mucha preparación y un tercero que está en la Universidad pero que no tiene derecho a ningún tipo de ayuda pues yo tengo un sueldo mediano.
    Bueno, que he votado pero sin estar convencido de que valga para nada y para colmo no puedo botar con mi Betis bueno aun con lo bien gestionado que dicen que está ahora.
    Perdonar la extensión, pero el tema me enciende.
    Saludos

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  8. Estoy contigo, No cogé ventaja, miarma. Estamos hablando de política, de políticos, del estado del bienestar-mal estar, como si ésto fuera una cuestión solo política, y es la menor de las cuestiones.
    Es una cuestión de abusos de poder, de intereses de grandes fortunas en paraisos fiscales y quietas esperando el momento más vulnerable para engrosarlas, de economía sumergida y abusiva, del FMI del que recuerdo hace años, ver salir a un señor corriendo cuando vió venir el tsunami economico y nadie ni de un lado ni de otro dijo nada, de hacienda, de la gran banca culpable en mi opinión del 90% de ésta crisis. No me fío de los grandes gestores, sabios de bisutería fina y financieros de alta gama con negocios y fundaciones millonarias.
    No es cuestión de un mitin, ni de una reforma del empleo ni de distintas gestiones SOLO, y es verdad que todos tenemos que hacer un esfuerzo, que empiecen los políticos y después los de arriba, mejor dicho, los de abajo, los que no se ven, los que se esconden y esconden, los sabios del topamí, los fundadores de su propia fundación rentable, los que de verdad manejan el cotarro.

    Eso no me lo creo ni yo.-
    Lourdes P-Obregón.-

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  9. Hay, que no había leido lo de Celso, es verdad Fali, no te sofoques, yo no estoy nada sofocada, cada vez creo más en Dios benditos y menos en algunos marditos...jeje..Otro abrazo..
    Lourdes.-

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