Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

21 de Diciembre


El día 21 de diciembre era el día mágico de la vacaciones de Navidad. Ese día, después de darnos los boletines de las notas, escuchábamos Misa solemne en la capilla del Colegio Portaceli, con nuestros uniformes granates con corbata plateada de elastiquillo, y luego todos salíamos corriendo con ganas de jugar y disfrutar de casi tres semanas de felicidad.

Entonces la Navidad era mas navideña que ahora. Hacía frío de verdad, las mañanas eran grises y al hablar salía vaho por la boca como si fumáramos. En estos días era cuando se ponían los Nacimientos o Portales de Belén, que bajábamos de los altillos de los roperos o de los cuartos trasteros envueltos en papeles de periódicos dentro de cajas de cartón. Las casas de corcho, las figuritas de barro, la mula y el buey, los angelitos… Teníamos que coger verdina de la azotea que arrancábamos con un cuchillo para ponerla de pradera para las ovejitas, los ríos eran de papel de plata y la nieve era de harina blanca. Los más atrevidos hasta ponían luces que se encendían por la noche.

La Nochebuena se celebraba en mi casa muy sencillamente con una cena especial en el salón. A mi padre le gustaba el pavo trufado, huevo hilado y gelatina. Siempre un poco de jamón serrano. Después sacaba la guitarra y cantábamos villancicos y canciones flamencas. El día de Navidad almorzábamos otra vez todos juntos casi el mismo menú de la noche anterior.

Los chavales quedábamos temprano para aprovechar todo el día. Las mañanas eran para interminables partidos de futbol en el campo del Sevilla -donde ahora esta el Nervión Plaza- era nuestro campo de futbol, o bajo los soportales del Estadio si estaba lloviendo. Por las tardes estábamos deseando que se hiciera de noche para irnos a “los montones” –la actual avenida San Francisco Javier- pegados a la valla del Colegio, para hacer candelas y calentarnos, fabricar antorchas con palos y botellas de plásticos y perseguir ratas gigantes como gatos peludos… era toda una aventura.

La noche de Fin de Año era muy especial para mis tatas que se tomaban muy en serio lo de las campanadas y las uvas y luego el programa musical de la tele. Mi tata Reme se ponía atacaita con las uvas, con Manolo Escobar, con Lola Flores, con los bailes y el espectáculo de la tele esa noche tan larga. Yo casi nunca llegaba despierto a las doce, aunque hacía un esfuerzo sobrehumano para quedarme viendo la tele hasta tarde… pero no había manera… creo que nunca me he tomado las doce uvas con las campanadas.

La cabalgata de Reyes solíamos verla en la Puerta de la Carne. Alguna noche recuerdo que tardé en dormirme intentando trincar a los Reyes Magos dejando los juguetes en la salita. Por la mañana un silbido de mi padre era la señal para levantarnos y salir corriendo a ver los regalos. Los Reyes siempre se portaron muy honestamente  con mis hermanos y conmigo, sin hacernos nunca regalos caros o inútiles, pero siempre fueron muy apreciados por nosotros.

Al día siguiente todos los amigos apareciamos en el campo del Sevilla con mas o menos los mismos juguetes: unos años raquetas de tenis, otros, patines de hierro, balones de futbol casi siempre, algún año una bicicleta Orbea o BH…

Siempre recuerdo con verdadera pena a mis amigos los hermanos R… que por los motivos que fuera los Reyes no llegaban nunca a su casa. Tan solo el padre (un señor serio y adusto) montaba siempre el mismo tren eléctrico que daba vueltas y vueltas sin que lo pudieran tocar, solo mirar. Cuando el día 6 miraban nuestros regalos sus caras eran todo un poema de incomprensión y pena. Pero todos los amigos compartíamos en mayor o menor medida nuestros regalos con ellos.

Así pasaban las vacaciones de Navidad en mi infancia y primera juventud, dias llenos de felicidad, de un maravilloso y tranquilo barrio llamado Nervión, de una calle espectacular como era entonces la Avenida de Eduardo Dato con su bulevar y su tranvía amarillo, de un campo de juegos interminable como era todo el terreno alrededor del estadio del Sevilla FC, de una pandilla de amigos que es y será la mejor del mundo: Diego, Jose, Mundi, Manolito y Francis, Alberto y tantos otros…, de una familia excepcional con unos padres que educaban con libertad y confianza, de mis queridas tatas Remedios y Antonia, de Manolo el Portero y su mujer Asunción que no me quiero olvidar de ellos, y mi colegio Portaceli que era como mi segunda casa…

¡Que mas se puede pedir!


7 comentarios:

  1. ES QUE VIVIAMOS ENTRE DOS PARAISOS, si, porque del año 1955 en el que nacimos mi hermana Concha y yo, las mayores de los siete hermanos (ocho, Reyes EPD) hasta 1975 aproximadamente, ésos veinte años fueron fundamentales para todos los hermanos, marcaron nuestras vidas afortunadamente e irremediablemente.
    Vivíamos en la Avenida Eduardo Dato, barrio de Nervión, en los pisos llamados de La Diputación, y teníamos a nuestro alcance justo enfrente de nuestro balcón-terraza todo un campo de posibilidades.
    Primero la cátedra del fútbol mundial, y éso sin exagerar, y a su alrededor un descampado maravilloso para jugar correr patinar curiosear el mundillo del Sevilla F.C., comer merendar e incluso cenar en las noches del verano, en primavera la hierba crecía tan alta y tan frondosa que podíamos escondernos entre los jaramagos y hojas tiernas de panes silvestres. De noche el sonido del tren de la estación de San Bernardo es uno de los recuerdos más intensos para mi..y no se porqué, la avenida enorme la cruzábamos continuamente como pedros por nuestra casa y el ambiente que se vivía allí era de fútbol muchos niños y de gente educada y sencilla..Y la giralda vista desde la avenida, siempre..
    Este es el primer paraíso.-

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  2. EL SEGUNDO EL ROMPIDO, si porque en ésos veinte años que antes nombro, El Rompido era un sitio virgen, absolutamente. Veraneábamos allí un grupo de familias de Sevilla y Huelva fundamentalmente, alguno de Madrid también y todos amigos.
    Al principio la luz eléctrica era muy escasa, el agua de los pozos, la arena de oro y las noches con la vía láctea y el olor a bajamar.
    Los pesqueros en sus faenas, mi hermano Fernando sabía sus nombres solo por el sonido del motor, los barquitos familiares y la guasa de las noches, porque además de vivir ésos veranos salvajes y maravillosos en total libertad, bañándonos con el atlántico a nuestra entera disposición o la ría del Piedras con sus mareas lunares, jugando a coger barriletes y bocas, nos reíamos mucho, muchísimo, mi tío Manolo y mi padre, después tío Juan, formaban un tamdem de música y risas y amigos, José Pérez un virtuoso de la guitarra, Paco Aguado gran persona, José Catalina marinero hasta la muerte y David Pastor EPD que fue el hombre con más gracia que he conocido nunca.
    Así que alternando las temporadas en éstos dos lugares de ensueño, Nervión y El Rompido, hemos tenido la suerte de vivir nuestras infancias y los mayores primerísima juventud, así que como dice mi hermano Celso, que más se puede pedir..Una vida muy plena y feliz a pesar de los pesares.-

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  3. Y de Barcelona, que la familia enorme y amiga de Los Catalanes fueron de las primeritas en llegar a El Rompido.-
    Comentario justo por mi error imperdonable.-

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  4. Llego el dia un año mas, ya se acerca la Noche Buena, los recuerdos imborrables de los momentos pasados esos que siempre vuelven en Navidad, de aquel Belen en mi casa de Montilla, del primero que montamos en Sevilla, de cuando mi padre este dia, por la tarde se presento con un cordero (vivo), de cuando se puso a llorar por que no queria matar al pavo blanco que bebia anis y que le habia acompañado en su coro de Campanilleros, de mi abuelo Enrique y sus caramelos, de la cara guapa y serena de mi abuel Isabel, de mi Juan Asuero, de Jesus Delmas y su te quiero. De tantos momentos bonitos vividos que me hacen feliz estos dias, recordando a las personas que quiero, que siempre estaran en mi memoria, por que la vida que nos va diciendo adios todos los dias, esta hecha de estos momentos.
    Celso y Familia os deseo a todos unas Felices Navidades y que el niño Jesus os regale buenos momentos de los que no se olvidan en la vida.
    Besos y abrazos fuertes a todos y gracias por haberme hecho feliz este año tambien.

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  5. Desde un locutorio perdido en algun lugar te deseo que pases una feliz Navidad y buena entrada en el 2013 en compañia de tu familia.
    Un fuerte abrazo.-

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  6. Gracias Pincho, igualmente Paz y Salud para ti y los tuyos.

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