Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Indecentes.


A estos los que me voy a referir como indecentes no crean ustedes que no los conozco. Al contrario, sé quienes son porque hablo con ellos con frecuencia y cada día de mi vida tengo multitud de noticias de ellos tanto en la prensa diaria como en la radio del coche, en la tele del salón de mi casa y en las conversaciones de los bares.

Los Indecentes forman parte de mi vida igual que los decentes. Aunque estoy convencido que las personas decentes son la gran mayoría, resulta que los Indecentes son los que ocupan los cargos de mayor responsabilidad y es por esto que son los que mas influencias tienen en nuestras vidas y en nuestras haciendas.

Yo recuerdo cuando era joven que las únicas personas “indecentes” eran aquellas señoras que se atrevían a llevar una falda mas corta que la media nacional o uno de los primeros biquinis que se lucían en las playas. Eran los tiempos del franquismo y la falta de libertad para casi todo… la Indecencia era un pecado de playa y de guisquerias…

Hoy día ya no hay señoras indecentes, gracias a dios. Ahora, muchos lustros después, llevar un biquini es una antigüedad y no tiene nada que ver con la decencia o la indecencia. Una persona desnuda en cualquier playa es tan decente como un nazareno de la Quinta Angustia… ¡y que nadie se atreva a decir lo contrario!

Al contario: Los indecentes  son aquellas personas que por muy bien trajeadas que vistan y que se placeen por los mas vistosos lugares, desprecian la honestidad y la honradez como principios básicos de vida. Lo esencial, es decir, honradez, honestidad, paz y tranquilidad de conciencia ya no significan nada para ellos.

Los Indecentes no tienen vergüenza ni falta que les hace, no son honestos ni saben que significa eso, no sienten remordimientos ni sufren por las fechorías que realizan, su conciencia esta totalmente anestesiada –si no muerta en vida- por la gran cantidad de traumas que el indecente ha introducido en su cerebro con el calzador apestoso de la inmoralidad y con desprecio de la razón y la ética más lógica. El indecente es un atracador de su propio cerebro. Convierte su moral inocente en una mierda empapelá.

No me gustan los indecentes. Me da igual de donde vengan y adonde vayan, el color de su carnet de identidad, de su piel y el de su billetera. Me importa un bledo el símbolo de la corbata que luzcan y el dios al que le chupen el culo.

Indecentes los hay en todos los estamentos de nuestra sociedad, desde los parados, los subvencionados, los alicatados, los albañiles, los enfermeros, los peritos, los abogados, los arquitectos, los médicos, los funcionarios, los notarios, los jueces, los administrativos, las secretarias, los secretarios, los dependientes, los vendedores al detall, los comisionistas, los comerciales, los boticarios, los druidas, los estrategas, los broquers, los navegantes solitarios, los futbolistas, los camioneros, los astronautas, los trileros, los mendigos, los payasos, los funanbulistas… etc etc.

Lo que quiero decir es que no nos libramos en este país de mierda ni uno… todos tenemos la capacidad de elegir entre ser decente o indecente… y no pasa nada sea cual sea la elección porque en realidad ser Indecente sale muy barato y suele tener grandes alicientes económicos.

Pero yo quiero que ustedes conozcan lo que para mi sería las medallas de Ser Indecentes en esta año 2013 que acaba de empezar:

1.    Medalla de oro especial de la Indecencia a todos aquellos golfos que amparandose bajo el manto cobarde de ser “aforados” electos por las urnas democráticas (Diputados o Senadores o cargos similares) están bajo la sospecha cierta de haber metido sus sucias manos donde no debieran y haberse enriquecido ellos o sus adlateres y testaferros (¡que bonita palabra!) usando sus cargos públicos en su propio beneficio, o en el hipotético beneficio del partido político al que le deben obligación de voto y rendibú de pleitesía. Estos hijos de la gran puta económica que tanto dinero han escamoteado de todos nuestros bolsillos para “financiar” a sus correligionarios deberían estar todos en la cárcel y con grilletes apretados en las muñecas, para dar ejemplo a nuestros hijos. ¿Con cuántos ejemplos quieren ustedes que les ilustre? Y me refiero sin miedo a Presidentes de Gobierno, a Presidentes de Autonomías, a Ministros y ex-ministros, me refiero a Consejeros, a Tesoreros, y a cargos de todos los niveles de la clase política que son los que deberían dar ejemplo de Decencia y Honradez… y en cambio son unos choricetes de tres al cuarto. ¡Malditos bastardos!
2.    Otra medalla de oro (bis), de la Indecencia mas indecente se le deben otorgar a todos aquellos mindundis que han conseguido después de muchos años de mamar de la teta del cualquier partido político -sin demostrar mérito alguno- llegar a ser alcaldes o concejales o consejeros o asesores o secretarios o presidentes o cualquier cargo de cualquier Ayuntamiento ya sea de cualquier capital de España, de cualquiera de sus ciudades, pueblos, poblados, aldeas, o donde haya un cargo político que maneje dinero público. Para el Indecente moral, en la España actual, esta situación de privilegio “politico” es sinónimo de robo, desfalco, comisiones, mangazo, testaferros, etc, etc. Y hablo de lo que conozco señores: salvo honrosísimas y escasísimas excepciones, la política en general se ha convertido en una profesión muy muy muy muy bien pagada para todos aquellos que la “ejercen”… de hecho nadie dimite ni se va de rositas… todos quieren trincar y aguantan carros y carretas indecentemente hasta que se forran. Y ocurre en todos los pueblos y ciudades de esta España democrática de mojones que tenemos.
3.    Indecentes los profesionales de los bancos y cajas de ahorros – por los cojones lo del ahorro- que nos han estado estafando y nos seguirán estafando por los siglos de los siglos que con bonitas palabras y calculadoras en mano se quedan con gran parte de nuestros ahorros ya sea en hipotecas monstruosas, en depósitos tramposos, en acciones ruinosas, en fondos catastróficos o simplemente en comisiones y gastos ilegales pero permitidos por sus cómplices judiciales, que nos hacen que nuestras trémolas cuentas corrientes sean cada vez mas pobres y nuestras vidas mas precarias.
4.    Indecentes todos aquellos que manejando cierto grado de poder ya sea en forma de administrar influencias, voluntades, destinos, servicios, salud,  etc, usa su cargo de forma partidista, irracional, injusta o fraudulenta. Esta practica de administrar los servicios públicos guiados o manipulados por intereses politizados se ha convertido en norma habitual en  nuestro país. De hecho la Administración Pública se ha convertido en una especie de bingo donde el que tenga determinado carnet o profese en público simpatías políticas será bendecido por la lotería de los EREs, las subvenciones, los PER, los pisos protegidos, las ayudas o lo que toque en cada momento. Tan indecente es el que otorga como el que se deja favorecer, en detrimento de sus semejantes…
5.    Indecentes majestuosos los de los ropones largos, ya sean togas o sotanas, que se prestan a los enjuages políticos, sociales, mercantiles, judiciales o lo que sea. Indecentes los curas que no curan almas sino que las pervierten e indecentes los jueces que no juzgan sino que prevarican.
6.    Indecentes cobardes los nuevos ricos de las constructoras de los millones de euros que han visto como después del ladrillo no saben hacer la o con un canuto y en vez de invertir en crear empleos se llevan el dinero a otros países “paraísos fiscales” para seguir siendo mas ricos que ellos mismos…
7.    Indecentes estafadores los que se aprovechan de las condiciones de los mas necesitados para obligarle a malvender sus propiedades, o a entramparse de por vida, los que promueven y facilitan los desahucios, los que arruinan las vidas de los que por desgracia no pueden pagar recibos excesivos…
8.    Indecentes sindicales los que llevan años y años liberados de sus trabajos por pertenecer a unos “sindicatos” vendidos al mejor postor de las siglas políticas, y que  viven del cuento de la buena pipa…
9.    Indecentes crónicos todos aquellos que desde hace muchos años han tenido la oportunidad de construir un país mucho mas justo y decente, con mas educación y respeto, y en cambio han llevado a España a estos niveles de choriceo y de chabacaneria, donde el más famoso o triunfador es el que consigue el mayor grado de Indecencia.
10.                  Indecente Real… mejor me callo… pero ustedes se lo imaginan… ¿verdad?

14 comentarios:

  1. ARTÍCULO DE PÉREZ REVERTE:
    Me gustaría transmitirle al Gobierno pasado, al actual, y al que puede venir lo siguiente:

    TENGAN LA VERGÜENZA de hacer un plan para que la Banca devuelva al erario público los miles de millones de euros que Vds. les han dado para aumentar los beneficios de sus accionistas y directivos


    PONGAN COTO a los desmanes de las empresas de telefonía y de ADSL que ofrecen los servicios más caros de Europa y de peor calidad.

    ELIMINEN la duplicidad de muchas Administraciones Públicas, suprimiendo organismos innecesarios, reasignado a los funcionarios de carrera y acabando con los cargos, asesores de confianza y otros puestos nombrados a dedo que, pese a ser innecesarios en su mayor parte, son los que cobran los sueldazos en las Administraciones Públicas y su teórica función puede ser desempeñada de forma más cualificada por muchos funcionarios públicos titulados y que lamentablemente están infrautilizados.

    HAGAN que los políticos corruptos de sus partidos devuelvan el dinero equivalente a los perjuicios que han causado al erario público con su mala gestión o/y sus fechorías, y endurezcan el Código Penal con procedimientos judiciales más rápidos y con castigos ejemplares para ellos.

    INDECENTE, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado de 3.996, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a 6.500 €/mes. Y bastantes más por diferentes motivos que se le pueden agregar.

    INDECENTE, es que un profesor, un maestro, un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública, ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.

    INDECENTE, es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).

    INDECENTE, es que un ciudadano tenga que cotizar 35/40 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con siete, y que los miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, sólo necesiten jurar el cargo.

    INDECENTE, es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF.

    INDECENTE, es colocar en la administración a miles de asesores = (léase amigotes con sueldos que ya desearían los técnicos más cualificados)

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  2. INDECENTE, es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos y sindicatos pesebreros, aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.

    INDECENTE, es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (ni cultural ni intelectual).

    INDECENTE, es el coste que representa para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.

    INDECENTE, No es que no se congelen el sueldo sus señorías, sino que NO se lo bajen.

    INDECENTE, es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año.

    INDECENTE, es que ministros, secretarios de estado y altos cargos de la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del ERARIO PÚBLICO.

    Y que sea cuál sea el color del gobierno, toooooooodos los políticos se benefician de este moderno “derecho de pernada” mientras no se cambien las leyes que lo regula.


    ¿Y quiénes las cambiarán? ¿Ellos mismos? Já.

    Juntemos firmas para que haya un proyecto de ley con “cara y ojos” para acabar con estos privilegios, y con otros.


    ¡¡¡ Haz que esto llegue al Congreso a través de tus amigos !!!

    ÉSTA SÍ DEBERÍA SER UNA DE ESAS CADENAS QUE NO SE DEBE ROMPER, PORQUE SÓLO NOSOTROS PODEMOS PONERLE REMEDIO A ESTO, Y ÉSTA, SI QUE TRAERÁ AÑOS DE MALA SUERTE SI NO PONEMOS REMEDIO, está en juego nuestro futuro y el de nuestros hijos.

    Autor: Arturo Pérez Reverte

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  3. Aparte de la corrupción, me quedo helá..¿El duque de quéee?..Que poca verguenza..

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  4. LA DECENCIA Y LA TRISTEZA.-
    ANTONIO MACHADO.-
    El 22 de Febrero ha hecho años de la muerte del poeta. Su vida es conocida por todos; a grandes rasgos sabemos que nació en Sevilla en una familia con inquietudes intelectuales y liberales, que se trasladan a vivir a Madrid donde entra en contacto junto con su hermano Antonio en el mundo de la bohemia y de las artes literarias, después París, su vocación de enseñante junto con la poesía, la cátedra y su vida en tierras castellanas, su obra melancólica y cotidiana pero muy profunda donde juega y disfruta y solloza con el paso del tiempo y las ensoñaciones, los caminos y el transcurrir de la vida, la soledad y la naturaleza.
    Sus dos mujeres, el amor hacia su madre muy presente en su vida y en su muerte y la trayectoria de un hombre que pasó por la vida dejando un legado escrito de lo que fue y de lo que pensó, de lo que quería y de lo que no, de lo que hizo de sus penas y alegrías..de su poesía.
    Ayer, 22 de Febrero me encontré con un escrito que paso a copiar, describe de una manera bellísima y tristísima los últimos días de la muerte del poeta. La tristeza que transmite es enorme, en las pocas líneas y a través de la ya agonía del poeta y de su madre, se puede ver el dramatismo de un tiempo de finales de la guerra civil, la oscuridad de la derrota y de la victoria en una época que no nos viene mal recordar en estos tiempos de sinrazón..ahí va el texto que ayer encontré.-

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  5. El 22 de febrero de 1939, fallece en Colliure (Francia) Antonio Machado.

    ESTOS DÍAS AZULES...

    Un hilo de luz vertical empieza a filtrarse por la contraventana, iluminando tenuemente la habitación. El poeta ya está despierto, pero es esa fina línea de sol la que le confirma que aún no está muerto. Tras acicalarse superficialmente, se pone unos pantalones y una chaqueta sobre el pijama, y sale al exterior de la masía. Hace frío, un intenso frío de enero, y la escarcha del rocío cruje bajo sus pies mientras se dirige hacia una enmohecida piedra que le sirve de asiento. Quiere contemplar el campo al alba, viendo el despertar de la naturaleza, pero donde debería ver vida y alegría sólo ve muerte y tristeza. Empieza a llover y las gotas resbalan por su rostro, confundiéndose con las lágrimas.

    Antonio Machado se encuentra en la masía Can Santamaría cuando las tropas franquistas toman Barcelona el 26 de enero de 1939. Había sido trasladado a esa masía del pueblo de Raset, cerca de Cerviá de Mar, a diez kilómetros de Gerona, en un coche dispuesto por la Dirección General de Sanidad, junto a su madre, Ana, su hermano, José, y su cuñada, Matea, además de otros significados intelectuales de ideología republicana, viajando éstos en una ambulancia proporcionada por la misma institución. Se trata del escritor Corpus Barga, el poeta Carles Riba (acompañado de su mujer, Clementina Arderiu), el filólogoTomás Navarro Tomás, el naturalista Enrique Rioja, el neurólogo José Sacristán, el profesor Juan Roura, el psiquiatra Emilio Mira, el filólogo Joaquim Trias i Pujol, el astrónomo Pedro Carrasco y el geólogo José Royo. Todos se sienten muy afligidos por la noticia. Para ellos, el fin de la República y de las ilusiones que habían puesto en ella es inminente. Sólo queda Madrid.

    La caída de Tarragona, el 15 de enero, había provocado una gran inquietud en los cada vez más diezmados reductos republicanos de la costa noreste de España. Los bombardeos eran constantes y la caída de Barcelona era cuestión de días. Por aquel entonces, los Machado vivían en Torre Castañer, una destartalada mansión en el Paseo de San Gervasio de la capital catalana, donde habían pasado los últimos meses, procedentes de Valencia, y anteriormente de Madrid, en un azaroso peregrinar huyendo del ejército rebelde.

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  6. Los días en Can Santamaría son de inquietud y desasosiego para los provisionales inquilinos de la masía. Pese a su pesadumbre, éstos conviven apaciblemente, y se reúnen en animadas tertulias en el jardín, donde analizan la situación militar con las escasas informaciones con las que cuentan, e incluso en algún momento de optimismo se atreven a planificar la reordenación de la actividad en una -¡en esos momentos!- España hipotética y fantasiosamente republicana.

    Realmente, Machado no tiene muchos motivos para ser optimista. Además del dolor psicológico que le causan la guerra y la más que previsible victoria del ejército nacional, lleva tiempo con mala salud. Sus pulmones no funcionan demasiado bien, especialmente por su afición al tabaco. Padece lo que hoy se conoce como EPOC (Enfermedad pulmonar obstructiva crónica), y el frío le afecta de manera que luego se sabrá irreversible. Además, esos días su familia está muy preocupada por el destino que habrían podido correr las hijas de José y Matea, de las que no sabían nada (se las había embarcado con destino a la Unión Sovietica). Machado, que vivía con ellos en Madrid, quiere a sus sobrinas como si fuesen hijas.

    La noche del 26 de enero llega la orden de abandonar Can Santamaría. Tres ambulancias de Sanidad Militar van a recogerlos, pero no pueden acceder al interior de la masía, y los intelectuales la abandonan caminando a tropezones debido a la oscuridad de la noche, siendo los solitarios saucos de la propiedad testigos de aquel patético desalojo.

    Machado y sus compañeros tardan mucho en llegar a Mas Faixat, una masía cercana a Viladasens, su siguiente destino. Los caminos comarcales están colapsados por la numerosa gente que abandona España, que llevan consigo sus únicas posesiones y que se dirigen a un futuro incierto. Sus doloridos rostros les impactan. En Mas Faixat pasan la noche en la cocina, todos agolpados y con miedo y frío. Corpus Barga escribirá después: "Fuimos de noche... una hermosa, y debía haber sido abundante masía catalana... Estaba Antonio Machado con su madre, su hermano José, el pintor, y la mujer de éste... Machado tenia su inseparable bastón entre las piernas... Ni mientras esperábamos en la masía, ni luego en la expedición, aquella misma noche, y al día siguiente, habló de la guerra y de la situación en que nos encontrábamos si no era provocado por alguna pregunta, y contestaba brevemente y como de pasada, volviendo a la conversación que llevaba sobre temas de la vida y las letras".

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  7. Al día siguiente el convoy continúa su trayecto, que vuelve a ser lento y pesado. Están ya cerca de Francia y sólo les queda pasar por el puesto fronterizo de Port Bou. Antes de hacerlo, se ven obligados a abandonar las ambulancias, ya que la carretera esta colapsada, y tienen que subir caminando a Els Balitres, en lo alto de una empinada carretera. Machado emprende la marcha muy preocupado por su madre, que llega empapada a la frontera. Es cuando pasan a Francia bajo una pesada cadena que sujetan dos soldados senegaleses.

    En territorio galo, Corpus Barga explica a los gendarmes que su acompañante es un escritor muy famoso, y éstos les dan de comer (queso y pan blanco), poniéndoles el inspector a su disposición un coche celular para llevarles a la estación de Cerbère, a la que llegan ya con la siempre infausta condición de refugiados. En la cantina de la estación, y a diferencia de los sucedido en el puesto fronterizo, reciben un trato descortés por parte de los camareros, que se niegan a aceptar el dinero español. La situación allí es caótica, los exiliados españoles llenan los andenes, y los gendarmes forman levas para los campos de concentración, separando a padres e hijos, lo que da pie a dramáticas situaciones. El jefe de la estación les permite pasar la noche en un vagón situado en una vía muerta. Allí pernoctan incómodamente, afectando la gelidez del lugar a los enfermos pulmones del poeta. La noche, sin embargo, dura poco: a las seis de la mañana el vagón tiene que ser ocupado y los Machado se instalan en la sala del restaurante.

    Esa mañana el diligente Corpus Barga toma una vez más las riendas de la situación. Lo primero que hace es ponerse en contacto con José Giral, ministro sin cartera de la República, y éste le da 300 francos para auxilio de los Machado. También se pone en contacto con unos amigos de la Sorbona, y éstos raudamente les telegrafían dinero, que utilizan para comer. Barga también les sugiere un destino, un pequeño pueblo marinero en la Costa Azul, que pasará a estar asociado a la figura de Antonio Machado: Collioure.

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  8. La llegada al pintoresco pueblo, gemelo a Cadaqués, se produce en tren. Desde la estación hasta el modesto Hotel Bougnol Quintana, donde se alojarán, se desplazan a pie, y debido a que la avenida de la estación está en obras, Barga debe llevar en brazos a Doña Ana, que mirando confusa alrededor le pregunta a su hijo si han llegado a Sevilla. El grupo se detiene en una tienda donde la dueña, Juliette Figueres, les permite descansar, lo que ellos le agradecen, así como un reconfortante café con leche que la mujer les ofrece compadecida al verlos agotados. Luego continúan hacía el hotel, no muy lejano.

    La fortuna les sonríe en el hotel, ya que su propietaria, Pauline Quintana, es simpatizante de la Republica y los acoge con afabilidad y buena disposición. Los Machado son instalados en dos habitaciones del primer piso: en una está Antonio con su madre y en otra José y Matea. Están exhaustos, pero también es cierto que se han librado del horror de los campos de concentración.

    En esos tristes días Machado sale poco del hotel, ya que dedica el tiempo a cuidar de su madre. A veces su hermano o su cuñada se quedan con ella y el poeta sale a dar un paseo, siendo frecuentes sus visitas a la tienda de Juliette Figueres. Charla con ella y otros clientes sobre la situación de España, y les comenta que durante el viaje ha perdido sus libros y que está preocupado por la suerte que han podido correr las hijas de José y Matea.

    Al poco de llegar la salud de la madre de Machado empeora y desgraciadamente la suya también, incluso más gravemente. Sus dolencias pulmonares, especialmente su asma, se agravaron por el frío pasado la noche que durmió en el vagón de tren en la estación de Cervere. Cuando Doña Ana entra en coma, José y Matea colocan un biombo para separar sus camas. Madame Figueras recuerda esos dramáticos momentos: “El doctor Cazaben le recetó algunas medicinas y nos dijo que no se podía hacer nada. Antonio se moría, de eso ya no nos cabía la menor duda. Estuvo cuatro días muy agitado e inquieto. Se veía morir. A veces se le oía decir: “¡Adiós, madre, adiós, madre!”, pero mamá Ana, que estaba bien cerquita en otra cama, no le oía porque estaba sumida en un coma profundo (…) Él estuvo dos días en agonía. Le llevé la botella de champán [la tenía reservada Mme. Figueres para cuando pudieran conocerse don Antonio y el hijo de ella] para mojarles los labios a los dos. Estaba consciente, me miraba y me dio las gracias con una sonrisa”.

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  9. El 22 de febrero de 1939, a las tres y media de la tarde Antonio Machado muere. Para poder sacar su cadáver de la habitación deben izarlo por encima de la cama en la que agoniza su madre. Un gran dolor a todos los amigos que los Machado habían hecho en su breve estancia en Collioure, a los que habían seducido por su bonhomía, educación y sencillez. Jacques Baills, jefe suplente de la estación de Collioure y uno de los cronistas de los últimos días de los Machado en el pueblo, recordará después como los hermanos se tenían que turnar para bajar a comer, ya que sólo tenían una camisa cada uno, y el día que la lavaban debían esperar a que subiera el otro e intercambiársela. Nunca hubieran bajado al comedor con una camisa sucia.

    Machado había expresado su deseo de que se le hiciese un funeral civil. Éste se llevó a cabo con la sobriedad que a él le hubiese gustado (José quiso que se le amortajara con una sábana, ya que había escuchado decir a su hermano que para enterrar a una persona era suficiente envolverla en una sábana), y a él asisten diversas autoridades de la República en el exilio (el presidente Azaña envia un telegrama) y en el acto participan doce soldados españoles de la Segunda Brigada de Caballería del Ejército recluidos en la prisión del Castillo Real de Collioure.

    Un nicho prestado en el recoleto cementerio de Collioure sirvie para el último descanso de Machado. Su madre muere días después. Antes de fallecer había despertado del coma brevemente y preguntado por su hijo, mintiéndole piadosamente José sobre Antonio, aunque aquél pudo leer en sus ojos que no le creía. Doña Ana es enterrada en una zona de ese mismo camposanto destinada a los pobres.

    Entre las ropas de Machado Mme. Quintana encontró un papel en el que aquél había escrito un último verso: “Éstos días azules y este sol de la infancia”. No cabe duda de que quería abstraerse de la triste realidad en la que vivía. Acechado por la enfermedad, ésta terminó por vencerle, aunque sus más allegados sabían que moría de pena.

    Apoyado en una de las barcas encalladas en la arena, el poeta mira a su alrededor. Su paseo por el pueblo le ha llevado hasta la playa, atraído por la algarabía de las gaviotas y el olor de las redes secándose al frío sol de invierno. El poeta sueña que muy bien pudiera quedarse a vivir en la casita de algún pescador, sin más preocupaciones que trabajar en el arte. Mientras, una pequeña barca de pescadores se hace a la mar para poco a poco ir perdiéndose en el horizonte hasta desaparecer.

    Bibliografía

    Ligero de equipaje. La vida de Antonio Machado. Ian Gibson

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