Casos Clínicos

Mi foto
Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Los Robots.


Mi hermana Lourdes escribe:

Para hacer un cambio bancario necesario en la cuestión que me traigo entre manos porque mis hijos se encuentran viviendo en el extranjero como ya sabeis de sobra, llamé a una oficina bancaria con éste resultado:


Tono de llamada, un robot me dice que la conversación va a ser grabada y que espere, suena una musiquita que empezó a durar tanto que decidí que mientras (y teléfono “sinalámbrico” en mano), arreglaba el salón y recogía ropa a modo "manca"… 
Por fin, otro robot me dice que para incidencias marque tal, para nosequé cual, para quejas pascual, para cambios.. ¡ah! ahí quería yo llegar, así que marqué el número que me dijeron los alienígenas ésos…
Una vez situada en mi número correspondiente, sale otro robot que me pidió mi nombre el de mis padres, mi dirección el nombre de mi santo mi número de DNI y solo le faltó pedirme el ADN ése..; todo se lo dí con trabajo porque preguntaba rapidísimo, pero salí del trance, después me dijo que me pasaría con el sistema para mi identificación con mi PIN y con mi PON, otro robot me dice que marque las claves, las marco, y que espere… otra vez la musiquita, ésta vez arreglé el cuarto de baño y puse el lavaplatos…


Vuelve otro robot y me pide los datos de mis hijos, salgo a correr a coger sus números de identificación correspondientes, pierdo las gafas, el robot me insiste en la pregunta, se me cae el teléfono, sigue el alienígena insistiendo… no puedo más y le digo sabiendo que la conversación estaba siendo grabada porque así me lo dijeron, : "Oiga robot, usted será una máquina pero yo soy un ser humano de 57 años y esto no puede ser..", sigue machaconamente haciéndome preguntas sin oirme, claro, no es una persona como va a oir… consigo darle los datos a voz en grito, me dice que para verificación de datos pulse tal; pulso tal y la musiquita otra vez…


Me senté y me fumé un cigarro, estuve tentada de echarle mano al orfidal pero lo dejé pasar, me fumé el pitillo entero… otro robot que me dice que mis datos se han verificado correctamente aunque me falta el DNI de mi santo…
Como no me lo sé le intento decir al robot que espere que lo voy a buscar… sigue diciéndome una y otra vez lo de mi santo… yo que espere, el robot lo de mi santo y así sucesivamente…


Estallé:
 A modo de robot empecé a decir: "Quiero hablar con un ser humano", la máquina preguntando, yo con mi frase una y otra vez, a ver quién podía más, un buen rato.

Pensé que ganaría el robot y se me cortaría la llamada, pero no, de pronto apareció una señorita humana, (medio…), y me preguntó "¿que le ocurre Doña Lourdes?",
"¿que que me ocurre?... lo primero señorita, ¿usted es un ser humano no?", "si doña Lourdes” me contesta con educación pero con ironía soterrada: "Bueno pues mire, para entendernos los humanos necesitamos hablar entre nosotros, éso es lo que me ocurre", "Muy bien, ¿que desea?"; "¿Puede esperar un instante que mire el dato del DNI de mi marido?", "Si por supuesto, no se preocupe"

¡Ahhh, señor! que descanso... Fuí a los papeles del despacho y busqué hasta que lo encontré, se lo dí, me dice la señorita que me va a pasar con el sistema para verificar si todos los datos están ya completos…

"Noooooo, se lo pido por favor, no me pase con ningún sistema, ¿usted no me puede decir si ya he dado todo lo que tenía que dar?"…
Fue entonces cuando la señorita se pone (más) seria, "Mire señora, el sistema está para facilitar las gestiones al cliente y para ahorrarnos trabajo a los demás"…

Estallé (otra vez): ”
Mire usted señorita, el sistema no facilita nada de nada, un robot no es más que un aparato torpe y pesado que no sale de su mundo de cables y lucecitas, y si, les van a ahorrar tanto trabajo que os vais a quedar tos en el paro El Señó no lo permita… pero páseme páseme con el sistema ése…”


Sin mediar palabra cortó y musiquita… herví unos macarrones, ya podía hasta bailar unas bulerías con una sola mano…
De pronto otro robot: "Sus datos son todos correctos, sus operaciones quedan realizadas satisfactoriamente…", yo y en voz aaltaa y sabiendo que lo estaban grabando, "¡Pues no le doy las gracias porque a las máquinas no se le dan las gracias porque no sienten ni padecen... condió!”… y colgué.-

10 comentarios:

  1. Jajajaajajaja. Muy bueno Lourdes! Asi nos sentimos todos!

    ResponderEliminar
  2. Genial Lourdes! No puedo parar de reir, lo siento. Pero no cantes aún Victoria!. Ya nos contarás si tu primera transacción bancaria sale bien o la mandas a China. No es por amargarte el día, pero no te fies.
    Un fuerte abrazo Pilar.

    ResponderEliminar
  3. Ha llegado a sus destinos debidamente Pilar..Para eso si está bien la tecnología, lo de los robots no consigo entenderlo..es un rotundo fracaso..NO A LOS ROBOTS, NO QUIERO ROBOTS EN MI VIDA, recuerdo que recién casada me regalaron uno de cocina que pelaba patatas, cortaba rodajas de chorizo y salchichón, picaba verduras..
    ¿Te acuerdas del profesor Franz de Copenhague de los inventos del TBO?, pues ésto era igual..Una vez cortado un poco de chorizo en rodajas, tenía que fregar a mano un aparato de casi mediometro con cuchillas afiladas y recovecos inaccesibles..
    Tablita y cuchillo de cocina que es lo lógico..
    Pues con los robots del sistema ése pasa igual. Que ganas de complicar por Dios.-

    ResponderEliminar
  4. Algunos de los ingeniosos inventos del TBO fueron:
    Dispositivo para hacer vino con zapatos viejos (Nit)
    Procedimiento para descargar mercancías con jirafa (Nit)
    Coche salta-vallas (Nit)
    Aparato limpia-narices (Nit)
    Huevos con cáscara de cristal (Benejam)
    Melones cuadrados (Benejam)
    Sombrero-jaula (Tur)
    Dispositivo anti-cabello en la sopa (Sabatés)
    Artilugio para brindar en mesas grandes (Sabatés.-
    Me he acordado de profesor del TBO y copipego algunos de sus inventos..lo bueno era ver los artilugios que usaba para ésto.-

    ResponderEliminar
  5. Yo, después de escuchar a Francisco el del Samur, ya me espero cualquier cosa cuando llamo a uno de estos estamentos.
    Muy bueno, doña Lourdes!

    ResponderEliminar
  6. Me alegra que llegara bien.
    No recuerdo a ese Franz pero podría haber sido digno inventor de mi último robot (lo compré hace 3 años) Roonbat, Rumba para mí. Ese aspirador que va sólo por la casa y dicen que te ahorra tiempo. Pues no sabes la de tiempo que perdí!. Estaba horas mirando paletamente su gracioso ir y venir, su osadía en la escalera parando en el límite sin tirarse, su acento impersonal al hablarme en inglés...sí sí, habla unos ocho idiomas. Incluso le contestaba (vergüenza me da)) en inglés.
    Llegué a tirarle todo tipo de cosas delante para ver como limpiaba (azucar, harina, ceniza, mi cola-cao...). Que tiempos!
    Hoy sigue conmigo, aunque casi no lo miro. Trabaja sólo. Tengo que retomar su amistad. Hay robots a los que se les coge cariño. Más que a algunos humanos, cuidado!
    Pilar.

    ResponderEliminar
  7. Pilar, que pena que no conocieras en los tebeos a Franz de Copenhague. Recuerdo uno de sus inventos fabulosos, consistía en que la persona se podía ahorrar el engorroso gesto de rascarse la nariz mientras leía un libro o cocinaba etc.., para ello inventó un aparato o máquina inmensa, cogía toda la casa del tipo al que le picaba la nariz, era una sucesión de poleas, cilindros subibajas y motor que terminaban en una "manita rascadora" y hacía su servicio sin que la persona tuviera que hacer el engorroso gesto de soltar una mano por un momento y rascarse la nariz..o un ojo..
    Respecto a tu robot creo que en una noche de insomnio lo vi en un teletienda de las madrugadas..Un aparato redondo y plano que corre por toda la casa..si, lo que no sabía yo es que era bilingue..
    No, pues yo no retomaría la amistad con el robot, un recojepelusas que habla ocho idiomas me da susto, aunque bien es verdad que hay personas que dan más, mucho más..
    Yo en cambio te ofrezco mi simpatía virtual de mujer humana que habla español y algo de inglés, of course..que las monjas de mi cole estuvieron ahí, con trabajo pero estuvieron.-
    Un abrazo P. Fuertes que escribes que da gloria.-

    ResponderEliminar
  8. Yo hace mucho tiempo que dejé de hablarle a las máquinas. Lo siento, pero además soy muy grosero con ellas, espero el pitido para empezar a hablar y les digo una barbaridad de las más gordas que se me ocurra en ese momento y cuelgo.
    En cuanto a los inventos del Profesor Franz de Copenhague era mi primera vista del TBO y después abajo Josechu el vasco.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajajaj. Don Pío, Doña Urraca, Carpanta, Zipi y Zape, y todos los de Ibañez..La familia Trapisonda un grupito que es la monda, Las Hermanas Gilda, El abuelo Cebolleta, Apolineo Taruguez y su Secretario,..Ooooh Dios mío..

      Eliminar
  9. EL RELOJ DE PARED.- Viven todavía cercanos a mi casa de pueblo, una familia formada por la madre viuda y un hijo . La señora ya es muy anciana, antes se dedicaba a vender frutas de un huerto cercano en la plaza del mercado, el hijo es un ser tal y como lo voy a describir: feliz en su inocencia, lo conozco desde siempre adulto por lo que hoy rondará los sesenta, gusta de no trabajar, tener perros poco cuidados en su destartalada casa y frecuentar bares de lucecitas moradas donde gasta la exigua paga de su madre, es decir, malviven porque no dan para más, sobre todo el hijo de esa santa vendedora de frutas ya muy anciana y jubilada. Hace años, cuando todavía estaba la madre en activo (el hijo nunca lo ha estado), les ocurrió un hecho importante en sus vidas: tuvieron los dos que ir a Huelva a algo que no fuera cuestión médica (que tampoco..). La casa vista desde la calle es de tres cuerpos como es natural por estas tierras, a los lados y sin ventanas a la calle los dos dormitorios, al final salita con camilla vieja, tres sillas desvencijadas y la puerta del corralón con los canastos y enseres de las verduras y frutas para vender, todo bastante descuidado y poco limpio, solo una cosa los llenaba de alegría en ese sinsentido de desorden y desconcierto, un reloj de pared con un péndulo imparable y que tocaba las campanadas con música de grandes salones venecianos. El reloj era su centro, su orgullo y el marcador de sus tiempos. Un buen día el reloj se paró, caput, nada, ni se movía el colgante ni cantaban sus campanas elegantes. Desesperados y nerviosos se dijeron de ir a Huelva a un relojero para arreglarlo. Así empezó un estado de nerviosismo en ese hogar tan particular porque para llevar ese reloj tan bello se tenían que poner vestidos para la ocasión. El hijo se compró zapatos brillantes y de puntera fina mirando hacia arriba, pantalones con una raya impecable y camisa de cuellos dislocados abrochada botón a botón sin dejar ni uno. La madre fue después de muchos años a la peluquería, se cortó el eterno moñito y se hizo una permanente muy rizada, el pelo se volvió negro en un santiamén, falda, medias hasta la rodilla y chaleco nuevo, los zapatos fueron babuchas impecables y a estrenar negras por el desorden de los dedos ya irrecuperable. Se fueron nerviosos a la parada del autobús de Damas y subieron apresurados porque así llevaban tres días. Enfilando ya la carretera de Aljaraque se tranquilizaron en sus asientos y fue entonces cuando se dieron cuenta: el reloj de medio metro y ya embalado para la ocasión con cartones y guitas se lo habían dejado en casa. La madre pobrecita se echó a llorar desconsolada y sin poderlo remediar, el hijo se quedó en estado de schock que es un estado muy habitual en el. Se bajaron en la estación de Huelva y arregladitos cogieron un Damas de vuelta a casa, esta vez tristes y sin mirar a nadie, la madre juró no volver a hacer otro viaje y dió por perdido su reloj. El hijo desolado fue a hablar con un amigo guardia civil porque no tenía mejor confesor que ese, el amigo les arregó inmediatamente el problema. El personalmente llevó el reloj a Huelva mientras los dos dolientes esperaban en casa unos días interminablemente tristes y vacíos, donde no había tiempo ni luz en sus vidas. Al cabo de una seemana, el coche de la benemérita paró en la puerta de la casa y les hizo entrega del reloj que colgaron en su alcayata y no ha vuelto a pararse ni ha dejado de cantar ni de alegrarles la existencia a los dos a pesar de lo destartalado de sus días. La condición humana es graciosa, agradecida y juguetona.-

    ResponderEliminar

Para hace comentarios libremente has de tener una cuenta de Google: loquesea@gmail.com
Solo se tarda un minuto, si acaso.
GRACIAS COLEGAS.