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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Tarde de toros

Gracias a la amabilidad de un buen amigo taurino acudo convidado esta tarde  a la Plaza de Toros de Sevilla a ver la corrida del domingo de Resurrección, fecha siempre elegida por La Maestranza para conformar el mejor cartel de la temporada. 

Yo ya le tengo perdida la afición a "ir a los toros", pero esta invitación tan generosa y la alegría que se ha llevado mi mujer -gran aficionada- me han hecho volver a sentarme, hoy en el tendido 10 fila 13 números 68 y 69.

Esta tarde se anunciaba una corrida de toros de Garcigrande/Domingo Hernandez que como casi todo lo que se lidia en esta plaza es encaste de Domecq, en este caso puro Juan Pedro. Morante de la Puebla, El Juli y Manzanares. A priori un cartelazo. ¿Me volvería la afición después de esta tarde de toros?

La tarde esta gris y fría y se presiente humedad en el ambiente y lluvia de un momento a otro. Me envuelvo en mi gabardina protectora y a bordo de mi moto puedo aparcar con facilidad cerca de la plaza.

Los accesos a esta bonita plaza taurina están diseñados por un demente que seguro que en su niñez tuvo trastornos graves de ubicación temporo-espacial. Puertas estrechas, pasillos angostos, escaleras trampas, muy poca información visual y ausencia de acomodadores hacen que acceder desde la calle a los asientos se convierta en toda una aventura no exenta de emociones fuertes: empujones, codazos, rocetones varios, pisotones, groserias, etc etc... si además todo esto sucede bajo un torrencial aguacero que hace imposible no mojarse y que los paraguas se conviertan en armas muy peligrosas en manos de lunáticos estrafalarios con los que tuve airadas discusiones en varios idiomas, el  inicio de mi tarde taurina no pudo ser mas negativo: antes de llegar ya estaba deseando irme, ya echaba de menos mi pijama y mis zapatillas calentitas, mi sillón mullido y mis periódicos... y todavía quedaban al menos tres horas mal contadas... ¡Dios mío, que esto acabe pronto por favor...! 

Cuando conseguimos sentarnos en nuestras estrechisimas localidades ya estaba empapado, tiritando de frío, cabreado y con cuatro euros menos que me soplaron por dos cachos de gomaespuma forrados con una telita a listas que le llamaban "almohadillas"... eran mas bien esponjas.

No solo no tenía buena visión del ruedo por la nube de paraguas -algunos como sombrillas de playas- que me rodeaban sino que ademas varios de ellos desaguaban directamente en mi espalda, provocándome sensaciones nada placenteras, lo que aumentaba mi rabia e indignación con todo el público que me rodeaba y el cual no me permitía moverme ni un centímetro de mi forzada postura (muy antinatural por cierto) productora de algias vertebrales muy molestas.

Varios minutos mas tarde de la hora señalada para el inicio y en vista de que amainaba el temporal, comienza el espectáculo. Suena la música y se abre la puerta de cuadrillas. División de opiniones: unos aplauden que se celebre la corrida y otros silban y pitan reclamando -creo yo- que se suspenda y que les devuelvan el parné de las entradas... yo estaba con estos últimos...

La crónica de la corrida la tienen ustedes mil veces mejor contada de lo que yo puedo hacerlo en los diferentes periódicos, revistas etc. Yo quiero explicarles cuales fueron mis sensaciones durante la lidia de los 6 toros 6.

El público de esta plaza sabe muchísimo de toros y eso se nota en cada fase de la lidia. Yo recuerdo que cuando acudía a otras plazas de toros fuera de Sevilla, plazas de primera como Madrid o Cordoba y plazas importantes como Málaga, Huelva, Jerez o El Puerto, siempre me ufanaba de que como en mi plaza no se ven ni entienden los toros. Recuerdo lo tremendamente grosero y maleducado que me pareció siempre el público que acude a la plaza de Las Ventas, por ejemplo. Hoy he vuelto a tener esa sensación placentera de que el público de La Maestranza es único e irrepetible. Por supuesto que detrás de mis asientos estaba el típico gracioso de siempre que no para de hablar y decir chorradas y opinar sin saber y meter la pata y gritar a destiempo, etc, etc, pero la mayoría eran aficionados cabales jóvenes y viejos, españoles y extranjeros que no perdían puntada con lo que allá abajo sucedía y sus actitudes han sido ejemplares y correctísimas.

He vuelto a admirarme de la sabiduría global de estos aficionados. De ese silencio que solo se escucha en esta bendita plaza, ese silencio de respeto y observación de la liturgia taurina, silencio de educación ancestral, de saber estar sin molestar cuando un hombre/torero necesita poner toda su atención en el animal/toro para medir sus fuerzas sin distracciones. Es un verdadero placer ser participe mudo de ese sonido del silencio sevillano. 

Y cuando se arranca el toro y se planta el torero y surge la magia, entonces de ese silencio enorme brota un quejío por alegrias, un ole o un olé - que son distintos- pero que surge a compás del fondo de todas las gargantas secas de emoción, y ese ole se eleva como si surgiera del albero y se queda unos segundos sobrevolando en el aire hasta disiparse con otros oles ya mas alegres y festivos, ya mas confiados y menos tensos... ¡la alegría por las cosas bien hechas!

He vuelto a ver destellos gitanos de Rafael de Paula en un Morante de la Puebla que es distinto a lo convencional y por eso -como pasaba con Curro y con Paula- arrastraba multitudes que los endiosaban o los defenestraban dependiendo de la cara de la moneda. Hoy ha salido cruz para sus partidarios.

Y he vuelto a disfrutar al ver torear en serio, como un tío con dos cojones llamado Julian Lopez "El Juli" sale a torear en Sevilla, jugandose la vida sin trampa ni cartón, a portagayola, entre los pitones de un toro mas grande que él, y fajarse una y otra vez para dar toda una lección de honradez torera y de sabiduría sin adornos ni florituras. Este chaval me impresiona desde que lo vi hace muchos años de becerrista en la Hacienda El Vizir y luego de novillero famoso hasta ser lo que es hoy día: el número uno indiscutible de los toreros. Yo si fuera él no toreaba más, ojala se retire y se dedique a disfrutar de su familia y de sus dineros ganados tan honradamente. Ojalá, repito, me escuche y me haga caso. 

Y pienso esto en voz alta cuando me he acojonado al ver a un banderillero de su cuadrilla, "El Niño de Leganes" entre los finos pitones de La Parca, tan solo por un resbalón o un descuido... Gracias a Dios está fuera de peligro, pero lleva dos cornadas gordas.

Y el fenómeno Manzanares, ídolo de masas, que lleva una trayectoria fantástica y se esta preparando para ser un grandísimo torero, y que se esfuerza por agradar a todos sus numerosísimos partidarios con grandes gestas, en mi humilde opinión creo que esta empezando a ser torero de ley, pero que le quedan muchas tardes aún de formación y de aprendizaje, de formarse como torero y también crecer al paso lógico de su edad biológica, sin adelantarse. Seguro que este año al finalizar seguirá por arriba del escalafón ese de las corridas y las orejas. Pero espero que hoy haya sabido ver un espejo donde mirarse. 

Me voy de La Maestranza embriagado de una luz especial que amarilleaba todavía mas el albero mojado mientras los chavales de las escuelas taurinas sacaban a "El Juli" a hombros por la Puerta del Principe...

Cuando llegué a mi moto la verdad es que me di cuenta que la tarde se me había pasado volando... o toreando...

5 comentarios:

  1. En la plaza de Las Ventas el público será según tu querido hermano como sea, pero es una plaza de primerísima y se entiende de toros una barbaridad..Perdón por mi apreciación.-

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  2. Pues si, he debido decir que algunos maleducados y groseros acuden como público a Las Ventas y se hacen notar tanto tanto que parece que son la mayoría...
    Aclarado queda.

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  3. CELSO, RESULTA QUE NACIMOS PARED CON PARED A UNA PLAZA DE TOROS,lo acabo de ver en un enlace que Concha ha compartido; pues si, los tres nacimos al lado de una antigua y derribada plaza de toros, ahora te pongo la leyenda sacada del archivo, de documentos; el Pórtico lo recordamos Concha y yo como en un sueño, está pegado a la Casa Torras, nuestra casa, es precioso, no te puedo reproducir la foto, albero y blanco, y lo mejor, era la entrada al solar, ese solar donde jugábamos en los primeríiisimos recuerdos antes de hacer la mudanza al piso de La Diputación, por aquel bulevar y a la sombra de los plataneros..Te transcribo el enlace y busca la foto..Precioso, que bien!!!

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    1. Nació con polémica, desapareció por intrigas.
      Muy pocos sevillanos conocen que existía una plaza de toros por nombre “La Monumental” en la actual Avenida de Eduardo Dato. Otros tantos desconocen el significado de una especie de portón que se encuentra en la misma vía.
      Y es que la historia de este coso, promovida a iniciativa del torero Joselito “el Gallo”, tiene también su "mala sombra".
      La Monumental de Sevilla fue edificada a imagen y semejanza de la Plaza de Toros de Pamplona que la había trazado en 1915 el arquitecto bilbaíno Francisco Urcola Lazcanotegui. Su “hermana” hispalense se levantó bajo la dirección de otro arquitecto más de reconocido prestigio, José Espiau y Muñoz.
      Se ubicó en la Avenida de Eduardo Dato, frente a la antigua Huerta del Rey, justo donde ahora están los bloques de pisos del Núcleo Residencial Oscar Carvallo.
      Su historia surgió cuando al empresario Lissen Hidalgo le encargó al mencionado arquitecto Espiau la construcción de otro coso para hacer frente a los maestrantes. Pretendía crear una plaza con la mayor cantidad de localidades posible, esto abarataría el coste las entradas y toda Sevilla (o al menos a la que le gustaba el toreo, en Sevilla había 200.000 personas por aquella época) pudieran disfrutar de él.
      Sin embargo, los problemas llegaron con la inspección del Ayuntamiento. Entre los inspectores se encontraba el arquitecto municipal Juan Talavera y Heredia, gran amigo de Espiau. Aunque al arquitecto vasco Urcola se le ocurrió emplear un material inédito, como era el hormigón armado, este aún se encontraba experimentándose. Y así ocurrió. En la madrugada del 10 de abril de 1917 se vino abajo casi un tercio de lo edificado. Se reconstruyó lo perdido… se sometió todo a pruebas extremadamente rigurosas.
      A pesar de que los inspectores determinaron que el hormigón no había fraguado correctamente, finalmente aprobaron su apertura. El 6 de junio de 1918 era solemnemente inaugurada con un cartel que, naturalmente, encabezaba Joselito “el Gallo”.
      La inédita competencia que venía a inaugurar se perfilaba desde el principio agresiva y contraria a los intereses del empresario del coso maestrante. Y su temor lo confirmarían las colas que se formaban ante las taquillas de la nueva plaza, una vez inaugurada, en tanto que los graderíos de la Real Maestranza se despoblaban en similar proporción.

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  4. Esta circunstancia, motivada por los bajos precios de las entradas que permitía su aforo de 23,055 localidades, constituye un factor no despreciable en el análisis de su corta vida.
    Parte de esta idea esconde un carácter social, pues fue el propio torero Joselito fue quien incentivó el arte del toreo entre las capas bajas que no podían comprar una entrada. De esta manera, se propuso financiar la construcción de este coso para el disfrute de todas las clases populares. Mientras José Gómez Ortega vivió, la Maestranza y La Monumental se midieron en las taquillas. Belmonte toreaba en la Maestranza, mientras que Joselito en La Monumental. Los aficionados que querían ver a los dos ídolos apalabraban taxis que les conducían de un coso a otro.
    La muerte prematura e inesperada de Joselito en la cúspide de su éxito, no hizo sino engrandecer su leyenda como gran maestro de la vieja lidia y transición definitiva hacia el toreo moderno. Pero otro final estaba por aparecer para su apadrinada plaza de toros.
    Además de perder al gran valedor del coso, el hormigón también hacía de las suyas, pues seguía temblando y la plaza se terminó cerrando por orden del gobernador del Ayuntamiento en 1921. La presión de los poderosos cuyos intereses se cifraban en mantener en Sevilla un único coso taurino también influyó. Fue el primer paso para su demolición.
    Una pequeña fachada con una puerta en colores blanco y albero, ubicada entre las calles Diego Angulo Íñiguez y Óscar Carvallo, son los únicos vestigios que han sobrevivido del pasado de una gran plaza de toros que convivió con la Real Maestranza.
    Así somos...destruimos lo que podríamos conservar y ponemos nombre a bares haciendo referencia a lo que no supimos mantener. Casi nadie lo conocía excepto los propietarios de los bares. Mal vamos...

    FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

    - Plaza de Toros La Monumental de Sevilla – YouTube

    http://www.youtube.com/watch?v=krElKatFxe8

    - La mala sombra de la Monumental de Sevilla – Taurologia.com

    http://www.taurologia.com/mala-sombra-monumental-sevilla-2577.htm

    - La Monumental de Sevilla – Sevilla siglo XX

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