Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

1975. Medicina.

Cuando termino el curso de COU en el Instituto Martinez Montañés de Sevilla en junio de 1975 y debo optar por matricularme en una carrera Universitaria no tengo la más mínima duda: Medicina.

Entonces acabo de cumplir 19 años el 1 de julio. ¿Porqué quiero ser médico...? 

Todo empieza un día trágico el 20 de noviembre de 1964, el día en que una angelita llamada Reyes subió al cielo y yo tuve mi primer contacto cercano con la enfermedad y la muerte. 

"Dios me la dio y Dios me la quitó..." ...pero yo no quise conformarme con eso...

En realidad fue mi madre la que desde aquellos días en que yo tan niño y tan sin saber lo que decía dije que sería médico, la que desde entonces me lo recordaba y me lo imbuía cada vez que podía y yo me dejaba querer... "tu vas a ser médico... que no se te olvide..." 

Cuando llegó el día de matricularme en la Universidad de Sevilla me fui a la Facultad de Medicina con papeles, títulos y recibos, sin saber muy bien donde me estaba metiendo pero lleno de ilusión y de esperanza: quería conocer muchas respuestas y a la vez hacer muchas preguntas. Quería sacarme de dentro muchas espinas que tenía clavadas. Quería conocerme mejor y saber hasta donde yo sería capaz de llegar a pesar de tantos miedos como entonces guardaba dentro de mi. Y quería curar muchas enfermedades. Quería curar a mi hermana Reyes. 

Después de un veraneo glorioso de dos meses largos en El Rompido ejerciendo de "persona mayor" pues dormía fuera de casa en el apartamento de mis amigos "los catalanes", con coche propio (un Dyane 6), barcos, amigas varias, libertad sin ira, horarios cambiados, aventuras nuevas cada día y cada noche... llegó octubre despacito y un buen día comenzaron las clases de Medicina.

El Hospital Universitario Virgen Macarena acababa de construirse y de inaugurarse y las aulas estaban recién estrenadas, enormes salones de actos donde los profesores impartían clases magistrales sin preocuparse absolutamente nada de quien asistía o no. Cientos de jóvenes con ganas de conocernos y de hacer amigos nuevos. Mañanas interminables de clases y luego bares y luego charlas y luego risas y miradas y apuntes y fotocopias y cervezas y planes y risas... un mundo nuevo.

Ese primer año era bastante pesado con asignaturas tan feas como la Bioestadistica o la Física Médica; otras tan bonitas como la Bioquímica o la Biología y otras tan absurdas como la Anatomía Humana 1, pues la estudiábamos de memoria viendo fotos borrosas en libros y apuntes... ¡Donde se ponga un buen cadáver con sus huesos y tendones, sus músculos y aponeurosis, sus secretos mas ocultos, su cráneo abierto de par en par, sus arterias y venas expuestas, sus nervios grisáceos a la vista, su cerebro circunvalado de surcos, su médula espinal amarillenta, sus tripas correosas... ¡que se quiten todos los apuntes y fotos del mundo mundial!

Pero aquel año de 1975 estuvo marcado por desbarajuste en la política española. La Universidad era un hervidero de trasuntos políticos, (por ejemplo los últimos fusilamientos irracionales autorizados y firmados por Franco que estaba agonizando) y de grupos de "estudiantes" -muchos de otras Facultades-  que no cesaban de convocar asambleas y de proponer paros y huelgas y manifestaciones. Yo intentaba asistir a las asambleas y reuniones y enterarme de por donde iban los tiros... imposible. Las asambleas las acaparaban los comunistas troskistas de la Joven Guardia Roja y grupos mas o menos parecidos que no dejaban expresarse a ninguno que no pensara como ellos... Al final casi siempre terminaban gritando consignas revolucionarias y entonces llegaban los grises le daban una patada a la puerta del aula y nos invitaban a salir y a"dispersarnos" sin armar jaleo. Yo nunca corrí delante de los grises. Después de las asambleas me iba a un bar y me ponía feo de cerveza...

Cuando el 20 de noviembre se murió Franco se cerrarón las aulas una buena temporada. Yo seguía dando clases particulares de Bioestadistica con un profesor particular en un piso por allí cerca del Hospital Universitario.

Y llegó Navidad y el parón de vacaciones...

Continuaré...

4 comentarios:

  1. Genial hermano, aquí me tienes pesada y presurosa como siempre.-
    Me ha hecho mucha gracia lo de los grises, y con permiso de nuestra hermana Concha transcribo una conversación de este verano en El Rompido entre nuestro cuñado Enrique y mi santo Manolo:
    -Enrique, pues sí Manolo, íbamos fulanito y yo corriendo detrás de los grises por la calle San Fernando..
    -Manolo, será delante de los grises no Enrique?..
    -Enrique, no no, detrás porque corrimos tanto que le dimos la vuelta y nos lo encontramos por detrás, así que mi amigo y yo nos fuimos a Blanco Cerrillo y nos tomamos dos masetas de cerveza y el adobo..entonces nos entró el cuerpo en caja..
    -Manolo, no, si nuestra revolución fue catastrófica..
    -Enrique, si.-

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  2. Los "grises" que yo me acuerdo me daban la impresión que estaban más por la labor de dejarnos tranquilos que de "disolvernos"... Cuando interrumpían una asamblea entraban dando órdenes pero se les notaba como abochornados...yo los miraba y los veía tan serios con sus chalecos gordos y sus metralletas y sus pistolones... pero no actuaban con violencia contra los estudiantes, se notaba que recibían órdenes superiores y ellos las cumplían muy a desgana. En el fondo se daban cuenta que entre todos estábamos intentando cambiar las cosas. Por supuesto algunos eran más violentos y agresivos, pero eran los menos. Los estudiantes de Medicina guardábamos un silencio sepulcral cuando entraban en las aulas y nos íbamos en orden, sin prisas, pasábamos junto a ellos con la cabeza bien alta, sin miedo... Eso les debía de hacer pensar , digo yo...

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  3. Estimado Celso.
    Como veo que eres del 75 (como yo), ahí te dejo este enlace:
    http://25-aniversario-medicina-sevilla.blogspot.com.es/
    Por si ves a alguien conocido.
    Un abrazo.-

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    1. Muchas caras conocidas y pocos nombres en mi "disco duro"... Francisco Campoy, Ramón Cancelo... y poco más...

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