Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Daño social

El cerebro humano funciona de forma diferente al resto del organismo. El entramado neuronal en forma de red tridimensional que forma una nuez de billones de células no solo funciona como un “superórgano” muy superior al mejor ordenador conocido sino que es capaz de fabricar sensaciones físicas complejas a las que llamamos “sentimientos” los cuales nos producen síntomas físicos muy abigarrados y complejos: tranquilidad, alegría, placer, tristeza, inquietud, dolor, etcétera. 

La neurobiologia cerebral se regula por el equilibrio preciso de distintos mediadores químicos: serotonina, dopamina, adrenalina, ácido glutámico, melatonina y otros… unos nos relajan y otros nos preparan para la lucha y el estrés cotidiano. 

La carga genética favorece a unos o a otros, por eso hay temperamentos nerviosos o tranquilos. Nuestro cerebro se comunica con el mundo exterior por los órganos de los sentidos y responde a los estímulos externos de manera eficaz y coherente a nuestra edad, entorno físico, condicionamientos conductuales aprendidos y experiencias previas. No todos reaccionamos igual si pierde nuestro equipo de futbol o si sentimos un dolor de muelas. Quiero decir que los factores externos sociales, laborales y personales hacen que se segreguen más o menos estas sustancias cerebrales.

Desde hace años atiendo en mi consulta cada mes a mas personas que sin tener enfermedades orgánicas padecen síntomas físicos producidos por un desequilibrio de estos mediadores cerebrales que les hacen sentir diversas aflicciones que interpretan como signos de alarma de patologías graves: palpitaciones, opresión de pecho, falta de aire, dolores de cuello, mareos, dispepsias, colitis y otros síntomas diversos y variados. Son los llamados trastornos psicosomáticos. Y casi todos los pacientes que lo padecen tienen en común un alto grado de estrés no bien gestionado que con el tiempo se convierte en un estado de angustia y temores infundados. Es la causa mas frecuente de ansiedad.

Y yo me pregunto: si cualquier problema laboral con cierta repercusión económica puede tener un efecto psicosomático sobre una gran mayoría de personas normales y corrientes, que sufren estrés, ansiedad o animo deprimido y que tal vez precisarán asistencia médica o psicológica originando absentismo laboral, gastos sanitarios, etcétera… ¿que va ocurrir en los próximos meses dada la gran alarma social que se está creando a la vista de las noticias de la corrupción generalizada? 

Creo que estos desalmados protagonistas de corruptelas no solo tienen una responsabilidad con la Justicia o con Hacienda sino también debemos hacerlos responsables de socavar los “pilares básicos de la sociedad”: la salud psicosomática de los ciudadanos que nos indignamos y nos llevamos un sofocón cada vez que nos enteramos de otro “caso” de dilapidación del dinero que tanta falta nos hace para llegar a fin de mes –esto parece el cuento de nunca acabar-  y la mala, malísima, educación que con su ejemplo están dando a la juventud. 

Y este delito nunca prescribe, señores míos corruptos... ni aunque se lo lleven ustedes a Andorra…


7 comentarios:

  1. Es tan certero el artículo, y la palabra es certero, que mi serotonina o lo que sea me han hecho saltar las lágrimas. El daño y el dolor que han causado estos canallas en inmenso...Gracias y me lo llevo a mi muro.-

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  2. Genial, Celso. Qué asco levantarse todos los días con esta gentuza. Un abrazo.

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  3. Y, siempre pagamos los mismos, pagamos y somatizamos...Hasta que se nos calienten las neuronas, que llegados a este punto ni podemos ni debemos ni nos vamos a callar, JAMÁS.-

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  4. Buen post! No lo había pensado de esa forma,es cierto que media España estamos de capa caida,con la moral por los suelos.
    Cada día generamos ira en nuestro interior al oír tanta corrupción. Que tengas un buen domingo,aunque parece lluvioso,no deja de ser estupendo.

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  5. EN EL PUESTO DEL PESCADO DEL MERCADO DE CARTAYA, he estado hablando esta mañana con una compañera de andanzas mañaneras con bolso abrigo bufanda y carga familiar a sus espaladas, igual que yo. Es de mi edad y tiene el pelo rubio y los ojos claros y brillantes, me cuenta que en su casa están todos en paro y que ella alimenta a un nieto de una hija separada, el niño tiene problemas de conducta por esta situación. Hemos comprado araña (que es un perscado) adobadas para hacer una fritada, nos hemos dado dos besos y cada una cargada con nuestros fardos volvemos a casa a freir la araña.......y las moscas también.-

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