Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Hombres con metralletas


Escribía en mi anterior articulo acerca del conflicto entre dioses y hombres desde el origen de los tiempos; hablaba de religiones y de política intentando explicarme a mi mismo el origen de esta barbaridad genocida que estamos cometiendo los hombres en nombre de dios. Y sigo dándole vueltas a la cabeza y sacando conclusiones en voz alta pues es bien conocido que la reflexión y la expresión son buenas medicinas para la razón.

La política es cosa de hombres. (Y de mujeres, no se me vaya a enfadar el 50% de la humanidad…). Somos los humanos los que al agruparnos en sociedades establecemos diferentes sistemas de relación entre nosotros mismos y hemos dado nombres a las distintas formas de gobiernos desde la Republica de Platón, la Aristocracia que lleva a la idealizada Democracia pasando por la Tiranía de los dictadores y vencedores militares, las Dictaduras, la Monarquía de los proclamados reyes y sus descendientes, nuestros muy familiares fascismo y comunismo, tan iguales entre si que se repelen… etcétera. Quiero decir que la política es tan imperfecta como imperfectos somos los hombres y mujeres que la protagonizamos.

¿Y la Religión? ¿Es cosa de dioses o de hombres? Sigo pensando en voz alta y que conste que no quiero herir susceptibilidades con mis reflexiones. Las religiones también son cosa de los humanos. Que yo sepa ningún dios ha escrito un libro hasta el momento. Ninguno. Son los hombres los que han escrito y transcrito y copiado y vueltos a copiar de generación en generación los “Libros Religiosos” como la Biblia Hebrea y la Cristiana, El Corán, Los Vedas, Las Upanishad, por citar los más importantes. Si cada cual quiere creer que estos textos fueron dictados o “revelados” por dios a los hombres es muy libre de aceptarlo. Esto forma parte de la libertad religiosa de cada uno de nosotros. Dogmas de Fe. 

Pero estos “Libros Sagrados” pueden ser interpretados de muy diversas maneras según el raciocinio y las intenciones de quienes los lean. Esto es innegable. A la historia de la Humanidad me remito. Una de las maneras de interpretar estos escritos ha sido y és la Teocracia: la política supeditada a la “ley de dios” -muchas veces al pie de la letra-  aquella que muchos siglos atrás escribieron otros hombres en otros contextos, y es llevada a cabo ahora implacablemente por gobernadores que no son sino ordenanzas de dios en la tierra.

Los asesinos criminales somos los hombres. Hombres con metralletas. Aunque enarbolemos banderas con deidades y nombremos a dios antes de matar o dejarnos matar nunca estaremos actuando siguiendo designios celestiales. Matar no es un mandato divino. No puede serlo.

Mi Dios y su Santísima Madre la Virgen María no lo permitirían nunca.


1 comentario:

  1. CLAMANDO AL CIELO.- Por todos los niños de la tierra que viven en la miseria, por los que mueren de hambre, sed y enfermedades curables si tuvieran medios adecuados, por los que no pudieron huir de la guerra y no tienen solución, por los que huyeron y se quedaron en las profundidades de mares oscuros o en manos de mafias perversas, niños como los nuestros, niños que en un momento de sol pueden sonreir o jugar, niños agarrados a sus madres que lloran por ellos o en los hombros de los padres más desolados del mundo. No hay clamor más impotente, no hay grito más desgarrado, no lo hay. Diez mil niños desaparecidos es un grito de horror que suena muy poco. En los países más pobres siguen sin el agua el pan y la sal de la vida, las madres no tienen ni fuerzas ni lágrimas ni leche. Mandamases del mundo, os da igual solo quereis poder y la venta de armas es el negocio, los olvidados, olvidados están. ¿Que podemos hacer nosotros?, gritar, NOOOOOOO!!!

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